lunes, 8 de mayo de 2017

GRACIAS, INGLESES POR VUESTRO BREXIT: AL FIN TENEMOS MÁS EUROPA



Una tendencia populista, la de Nigel Farange, un Premier pusilánime que jugó con fuego, como Cameron, unos acólitos que le siguieron, como Le Pen, Wilders, ciertos populistas en Alemania, Austria o en Italia y la Unión Europea estuvo en verdadero peligro de desandar lo que con tanto trabajo -y mayores réditos- había construido. 

Y en ese caldo de cultivo, marcado por la recesión económica y al calor de la incertidumbre, salieron los vapores de los que proponían una "nueva" Europa de las fronteras, del volver a los individualismos, de romper una idea grande preñada de progreso, si, de progreso, pero del bueno, no de la locuras que nos proponen esos social-demócratas que solo saben predicar los viejos eslóganes sin sentido, pero que están en pleno retoceso, víctimas de su mayúsculo descrédito. Ese es el panorama de hoy, Mayo del 2017. 

Pero resultó que esa terrible crisis económica que parecía no tener fin y que sustentaba a esos protestones profesionales, cedió, Europa comenzó a aplicar reformas, la economía retomó una senda de crecimiento, se fueron corrigiendo demasiados desmadres propios de las eras de la abundancia y esa Europa, que algunos veían periclitada, sin el lastre inglés, comenzó a recuperarse, poco a poco, si, pero RECUPERACIÓN al cabo, que es lo importante. 

  ¿Y cuales fueron las consecuencias?: pues que Le Pen, perdió y ganó Macron, que es LIBERAL, con tendencias sociales. Que FARANGE y su partido anti-U.E. tiene el peor registro de los posibles en las próximas elecciones de Junio en Gran Bretaña, que Rutte, aplastó la locura de Wilders, el holandés xenófobo, y que en la próspera Alemania, Merkel ganará a Martin Schulz y que en España, no existe posibilidad de desalojar a Rajoy del Gobierno. O lo que es lo mismo, que la recuperación económica de Europa es el antídoto ideal para acabar con las demagogias salidas de la crisis, de los radicalismos de izquierdas, de los nacionalismos ultramontanos, de los disparates disgregadores de los que nos prometen cosas en las que ni ellos mismos creen, como en el caso de Le Pen, cuando en el debate estelar de la campaña presidencial francesa no sabe que contestar al envite de Macron sobre el retorno al franco. 

 ¿El futuro?:es obvio: una nueva Unión Europea, a dos velocidades,  con España en el vagón de cabeza, un deterioro imparable de eso que llaman social-democracia, un descrédito de esos partidos nacidos al calor de la crisis y una Unión más eficaz, sin ser víctima permanente de los chantajes británicos. Y, en este punto, ¡cuanta razón tenía De Gaulle al vetar sistemáticamente a los británicos su adscripción al entonces Mercado Común!. 

  Luego se avecinan tiempos de reformas, de cambios, de geometrías políticas diferentes en la Vieja Europa, y, junto con esos esfuerzos por reordenar a nuestra Patria Europea, oiremos a no mucho tardar los lamentos envueltos en té de ciertos flemáticos que ni entendieron y, menos aún, asimilaron que los Imperios se pierden y que adaptarse a esa realidad es muy duro. Y de eso sabemos demasiado los españoles, y los franceses, los holandeses.... pero ese asunto ya no es nuestro asunto. Serán ellos, los británicos, los que vean desde sus pubs y con una pinta en la mano como la prosperidad europea ya no les llega con nitidez por culpa de ese bendito Canal que se llama de la Mancha, pero sin un Quijote que les sirva de referencia. 

Saludos cordiales. 

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