lunes, 23 de enero de 2017

INDEPENDENTISMO CATALÁN: DEL SOBRESALTO AL ABURRIMIENTO



   Año 2017, año en el que los independentistas, motu propio, decidieron que fuese el de la "desconexión", va camino de convertirse en el año del desencanto para aquellos que creyeron en esa falacia. Y muchas son las razones para esta desazón que empieza a calar entre los catalanes que optaron por esa quimera. 

  Es interesante leer a ciertos periodistas de Barcelona cuando se refieren a este espinoso asunto, pues dan en sus crónicas una cierta visión de las ideas que sobre este asunto pululan por aquella Comunidad. Y si bien al comienzo de la ruptura encabezada por la extinta CyU con Mas al frente todo eran ardores nacionales y ansias para que los votantes hablasen, creyendo que el apoyo sería absolutamente masivo y que España, la maldita España, debería arrodillarse ante esas avalanchas humanas y negociar, resulta que, con el paso de los años, el soufle baja, las Diadas son concurridas pero a la baja, ese monolítico mundo se da descomponiendo y esos mismos periodistas comprueban como esa España que creyeron herida de muerte, resiste el embate y, sobre todo, no comete errores con el tratamiento de esta situación aberrante en pleno siglo XXI

Esos mismos periodistas no solo constatan este hecho, si no que ven casi con irritación que el tema catalán, aún demasiado serio como para trivializar con él, no es portada cada día de cada informativo en los medios de comunicación y, peor aún, que este asunto no está en el centro de las preocupaciones de los ciudadanos a nivel de los asuntos prioritarios que a todos nos preocupan. Se molestan, pues, por ese eco cada vez más sordo y apagado con el que este asunto se despacha a diario. 

  Y las noticias que se agolpan en sus mesas de redacción no dejan de ser preocupantes: en el orden externo, esa sentencia firme del Tribunal Constitucional de Alemania sobre principios parecidos allí, concretamente en el Estado Libre Asociado de Baviera, en la que se dice que es inconstitucional cualquier acción dirigida a fomentar la desmembracion de la República Federal, y, en el orden interno, viendo como el apoyo popular a la independencia baja a golpe de encuesta en Cataluña, no invitan, precisamente al optimismo para quienes defienden, entienden o comprenden el "conflicto", el manoseado "choque de trenes" o frases ingeniosas por el estilo. 

 Pero es que, además, los partidos catalanes impulsores de este disparate, lejos de mostrar unidad en la acción, resulta que están absolutamente enfrentados, y todos ellos en manos de las C.U.P, para su desgracia. Y estos intereses divergentes cuando no opuestos entre esos partidos hacen que esas aspiraciones demenciales sean meras ilusiones para consumo interno de sus militantes. Porque asistimos ese juego morboso en el que Puigdemont debe firmar un decreto para celebrar un referéndum que le puede llevar a la cárcel, y lo sabe.... pero Junqueras, su Conseller en cap, pretende no firmarlo él, - para no ser procesado- donde la nueva Convergencia no solo no arranca, si no que siente pavor por unas nuevas elecciones anticipadas, cosa que acarician en secreto los de Esquerra Republicana, donde las C.U.P pueden perder más de la mitad de sus diputados y donde las exigua mayoría independentista puede ver reducida su representación en conjunto y no lograr la mayoría absoluta. Demasiadas variables, demasiados intereses contrapuestos y demasiado cansancio por parte de los votantes, hartos de que se les hable de un maná que no solo no llega, si no que comprenden poco a poco y día a día que esa utopía perversa nunca llegará a realizarse. 

 Y mientras, el Gobierno de la Nación y el principal partido de la Oposición, con las ideas claras y sencillas: NUNCA SE REALIZARÁ ESE REFERÉNDUM y NUNCA HABRÁ ESA RELACIÓN DE BILATERALIDAD propia de un Estado de corte Confederal. Saben que el tiempo agosta a las ideas y estas acaban agotadas. Saben que en este largo pugilato gana el que menos errores presente y saben que, con la Ley en la mano, verán como Mas, Forcadell, Homs y algunos otros destacados dirigentes se sentarán en el banquillo y acabarán inhabilitados, luego inoperativos para dirigir nada, y saben que el ver que la Justicia, aún lenta, actúa, implica que, si llegan las órdenes de desacato, muchos se juegan demasiado, tanto como para tentarse la ropa antes de adoptar decisión ilegal alguna. Y saben que las C.U.P. en su demencia, probablemente provoquen esas elecciones anticipas que tanto temen demasiados en Cataluña. 

  Así que, aún dentro de la gravedad de este asunto, normalidad en él, o lo que es lo mismo, el tiempo no corre igual de favorable para España que para estos independentistas: HISPANIA VINCIT

Saludos cordiales. 

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