lunes, 6 de junio de 2016

BREXIT: UN PROBLEMA PARA GRAN BRETAÑA Y UNA OPORTUNIDAD PARA LA UNIÓN EUROPEA





   En muy pocas semanas los británicos decidirán si se quedan en la Unión Europea o si, por el contrario, deciden seguir fieles a su idiosincrasia, esto es, permanecer aislados del Continente, si, pero muy pendientes de cuanto ocurra en él, el famoso ni hacer ni dejar hacer..... En todo caso, su decisión les afecta principalmente a ellos, pero también al resto de la Unión. Y esa afectación no tiene por qué ser negativa, en absoluto, para el resto de Europa. 

  Veamos. Si algo caracteriza a la Unión Europea, ese algo es ser el espacio de mayor prosperidad económica, de libertades personales y políticas y de equilibrio social de este planeta, y a muchas leguas de distancia de cualquier otra zona económica o política de este mundo. Fueron los resultados de dos Guerras Mundiales que, cuales colofón a otros centenares de ellas, a lo largo de los siglos, los que acabaron por abocarnos al esfuerzo común y no a la guerra en común....pero entre nosotros. Quizás hicieron falta las decenas de millones de muertos en cada una de las dos ultimas guerras y milenios de desangrarnos para que en nuestra obtusa inteligencia colectiva y la ceguera de nuestros dirigentes se abriera la idea de que JUNTOS prosperamos más, tenemos más futuro y, sobre todo, que nuestros descendientes podrán disfrutar de las ventajas que da la seguridad en un Mundo ciertamente enloquecido. 

  Así que supongamos que el Reino Unido, libremente, decide separarse de la Unión. Pues bien: será el momento oportuno para poner en práctica esa decisión de buscar con presteza una plena UNIÓN POLÍTICA, ECONÓMICA y SOCIAL de Europa, sin peculiarismos e indefiniciones, esto es, el pasar de la Europa de los MERCADERES a la Europa de los CIUDADANOS, idea aceptada públicamente por HOLLANDE, el Presidente francés y MERKEL, Canciller alemana, y ACEPTADA tácitamente por las principales potencias europeas, esto, es, Italia y España, o lo que es lo mismo, por las cuatro economías más poderosas de la Unión. Y avisaron de que este proceso se iniciaría después del BREXIT, con o sin el Reino Unido (por ahora) de la Gran Bretaña. 

 ¿Y en que consistiría esa integracción?: sencillamente, basta con ver a nuestro derredor para entenderlo. Somos un mercado ÚNICO, con una MONEDA ÚNICA....pero con I.V.A y fiscalidad distintas. Tenemos un Banco Central Europeo, pero sin poderes ejecutivos plenos en materia de política monetaria centralizada, por ejemplo. Tenemos INSTITUCIONES COMUNES....pero 27 Ejércitos distintos. Tenemos un Comisariado de Relaciones Exteriores, pero son los 27 ministros del ramo los que actúan descoordinadamente en función de intereses puramente nacionales cuando no en contra de los de otras naciones socias. Tenemos muchos millones de compatriotas europeos, 500 millones, pero faltan muchas infraestructuras tales como vías férreas, aeropuertos, puertos, etc, que nos integren y allí donde centralizamos esfuerzos, aparte de ahorrarnos enormes cantidades de dinero, resulta que vemos la eficacia casi al instante. En definitiva, no podemos ser el gigante económico del planeta por un lado y 27 pretenciosos enanitos políticos por otro. 

  Luego sobran en Europa distintos niveles administrativos, excesos de leyes y disposiciones, excepciones y, sobre todo, falta la disciplina que implica el pertenecer a una UNIDAD, en lo político, en lo económico y en lo social. Por que ¿cabe mayor derroche que el tener una ADMINISTRACIÓN EUROPEA, OTRA Nacional, en cada Estado miembro, otra TERRITORIAL, la provincial, peculiar de cada Estado y otra más, la LOCAL? Y eso que hay casos de una administración más como son la gestión de las macro áreas metropolitanas, por si fuera poco. Luego sobran capacidades normativas, sobran funcionarios en puestos duplicados, sobran solapamientos administrativos demasiado onerosos para nuestros bolsillos y FALTA sencillez, agilidad, eficacia y coordinación. 

 ¿El precio a pagar por esa posible nueva unidad pan-Europea?: quizás la exigencia de unas ciertas medidas unificadoras, como pueden ser la de un equivalente desarrollo económico entre los distintos miembros de la Unión Renovada. No puede ser el admitir a todos, como por ejemplo a Turquía, solo por interés económico cuando jamás fueron Europa. Sobran posturas ultranacionalistas como las de ciertos países cetro europeos, que quizás, ahora, cuando ven que la Unión es algo serio, les molesta el tener que obedecer ese acerbo comunitario que se comprometieron no solo a respetar, si no a cumplir en sus Tratados de Adhesión. Sobran nacionalismos anacrónicos, concepto que nos costó ríos de sangre a la largo de nuestra Historia y, sobre todo, sobra la idea de unas "posibles" relaciones de bilateralidad entre ciertos territorios "históricos" con la Unión, por ejemplo el sueño disparatado catalán o el escocés, o el corso o el normando o el checo. Y ese es uno de los elementos a yugular en la nueva Unión: respeto a las culturas pero NINGÚN DERECHO ESPECIFICO o DIFERENCIAL para ellas. 

  No será fácil el camino y si será mucha la transferencia de soberanía de cada uno de nosotros hacia esa Unión. Pero son de tal magnitud las ventajas que la duda razonable sobre nuestra voluntad de integración no debe caber. Y para este viaje, las alforjas inglesas no son esenciales: si lo desean, bienvenidos al camino común, pero en ABSOLUTA IGUALDAD y sin PRIVELIGIO ALGUNO para los bebedores del té de las 5. 

  Saludos cordiales. 

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