jueves, 9 de abril de 2015

LAS GRANDES MISERIAS DE LOS PEQUEÑOS PARTIDOS

 En toda Europa se está produciendo una notable eclosión de nuevas formaciones políticas que, en esencia, aportan lozanía, nuevas maneras de comunicar, una renovación en los mensajes y, también, demasiada utilización de las técnicas de presentación propias de las campañas de marketing o politing, cuando se refiere a la Política propia de USA. 

 Si, aportan aire nuevo, pero con ideas viejas, tan viejas como es la misma Política, tan vistas como lo son los términos en los que, en política clásica, se trataba de definir a las distintas formaciones: izquierdas/derechas, progresistas/conservadores. Y de esa clasificación, no pueden salir ni siquiera intentandolo, esa matización un tanto pretenciosa de ser de "centro-progresista", cuando ese centro, es algo intuitivo, pero no definible y el progresismo es aún, como concepto político, el oasis de aquellas formaciones carente de ideario político claro. En definitiva, se es de una par de imprecisiones, pero que, como referencias cognitivas, funcionan, aún con su indefinición conceptual. 

 Por que definir el centro es tratar de precisar ese punto de permeabilización entre el liberalismo clásico, la socialdemocracia de origen no-marxista e, inclusive, los nacionalismos en sus distintas especificidades. Es pues un lugar común que da y quita mayorías de Gobierno, donde caben todas las imprecisiones posibles, tanto en lo político, como en lo económico y que solo busca el asentamiento en lo sociológico. 

  Y esa es su primera y gran miseria: de la indefinición ideológica, de esa tendencia a sincretizar, que no sintetizar, partes de los dos grandes bloques de pensamiento clásico, esto es marxismo-liberalismo conservador,  que es de donde sacan ideas muchas veces contradictorias entre si que trufan muchos de sus programas políticos . 

  Otra gran miseria que azota a estas nuevas formaciones es la consciencia plena que tienen de que jamás serán partidos de Gobierno, pero si serán los apoyos que conformen los Gobiernos. Y eso es codiciado por las grandes formaciones clásicas, de manera tal que, de las alianzas con estas pequeñas formaciones, dependerán cada vez más las posibilidades de la estabilidad tan anhelada. ¿A cambio? esas pequeñas formaciones verán ampliamente recompensadas sus aspiraciones con cuota de poder superior a lo que las urnas les otorgan y las consecuentes gavelas que de esos apoyos parlamentarios se derivan, tanto para el líder, como para su más íntimo número de colaboradores. 

 Así mismo, otra de sus miserias notables es la necesidad esencial, substantiva, de nuclear estas pequeñas formaciones en torno a un líder carismático, al estilo definido por Max Weber: el partido es SOLO el LÍDER, y su carisma es simplemente su IMAGEN, sin más holguras posibles, de manera tal que, si se acaba la novedad del líder, se acaba el partido. ¿Ejemplo?: UPyD.

  Por último, y ese es su pecado capital, su más notable miseria, es su caducidad. Son plenamente conscientes de que, ante la carencia de ideología propia, de algo que los haga distintos y puedan disponer de su propia parcela en el ruedo de las Ideas y Formas Políticas, salvo los partidos pequeños de corte nacionalista, los demás tienen fecha de caducidad. Y la tienen por que los ciudadanos, siempre atentos a las novedades y máxime en esta sociedad de la información, se verán atraídos cada cierto tiempo por nuevas figuras que irán saliendo a la palestra a medida que los anteriores sean ya muy vistos. 

 Y una última consideración: la existencia de estas pequeñas formaciones es posible solo gracias al sistema electoral elegido: en el sistema mayoritario puro, tipo USA o el mayoritario a doble vuelta, tipo Francia, estos pequeños partidos carecerían de cualquier posibilidad de existencia, siendo barridos por las candidaturas más potentes. Pero con el sistema proporcional, en cualesquiera modalidades, si es posible si existencia, de manera tal que si de algo podemos estar seguros es que los mayores defensores de estos sistemas proporcionales serán, precisamente, estas pequeñas formaciones que en votos, todos juntos, suman menos siempre que el 2º partido más votado, pero que en escaños, y con Parlamentos fragmentados en demasía, les dan el oxígeno necesario para su existencia. 

  Así que, como siempre, defensores para todo y al gusto de todos la polémica amén de entretenida las soluciones. 

  Saludos cordiales. 

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