lunes, 11 de agosto de 2014

EL DESCONCIERTO EN LA CASA DE LOS EXTRAVIADOS

   Si...el desconcierto cunde en la sede de Convergencia y algo menos en la de Unió Democrática. Y si, cada día es mayor ese desconcierto y menores si cabe aún las opciones de salir del atolladero. ¿La razón de tanta zozobra?...sencillo: se quedaron sin referente ideológico, si, pero además, les ha entrado la más terrible de las dudas, dudas que se reducen a esta sencilla pregunta para la que carecen de respuesta, y es:

 ¿Hasta donde se sabe que llegaron Pujol, su ínclita familia y, sobre todo, los del Pinyol y demás paganos-beneficiarios de la inmensa trama de corrupción?. Y sobre todo, ¿lo sabe el Gobierno de la España, el de la Nación?¿Lo sabe TODO?.  

  Esa es su tragedia, por que hasta ahora, protegido todo ese entramado por una red clientelar muy eficaz, se lograba no solo tapar ese pozo de corrupción, no, además, se conseguía convertir ese latrocinio sistemático y despiadado en una causa para enganchar a cientos de miles de personas que creían de buena fe lo que la propaganda nacionalista les decía. Tragedia, si, por que sin esa red de protección y con demasiados datos sin controlar, todo se andamiaje se derrumba y con él, se hunden también demasiadas personas relevantes y sus ideas. 

 Pero más tragedia aún es la sospecha que les corroe de que esa información que ha destruido la imagen de Convergencia y Unió, no solo la de los Convergentes, la pueda tener el Gobierno de España y la esté usando cautamente, de manera sutil, de modo que sea primero la prensa y luego la Justicia, en este caso la Audiencia Nacional, la que dirima el calibre de los delitos. Y que esa información que ha aparecido sea la antesala de la que, según ellos, irá apareciendo a medida que se acerque el 11 de Septiembre y, sobre todo, el 9 de Noviembre, de manera tal que, según el grado de alboroto, el Gobierno de España sacaría, -siempre según ellos-, más o menos asuntos que demolerían, no, que arrasarían a toda la plana dirigente de Convergencia, fundamentalmente. Y, ante esta hipótesis, saben que carecen de toda defensa posible. 

 Y carecen de toda defensa posible desde el momento en que ellos son los que han delinquido, y si esa información hubiese sido recoplilada por los Servicios Secretos, resultaría igualmente válida y eficaz por parte del Gobierno en su tarea de defender la legalidad en todos sus ámbitos, incluida la obligatoriedad de ser buenos contribuyentes y mejores administradores de lo público, luego se caería por su propio peso esa especie que tratan de poner en circulación, bien conocida por otra parte, de que estas informaciones que arrasan en los medios de comunicación, no dejan de ser, según ellos, sino "una táctica espuria del Gobierno de España contra Cataluña, una especie de guerra sucia contra la "prístina" blancura de ,la inocencia catalana". 

  Lo malo de esa especie que propalarán o que tratan de introducir los cerebros de la comunicación de Convergencia es que da en hueso: nadie apoya al árbol caído, y con el miedo en los talones, la cuestión es saber hasta que punto YA ESTÁN CANTANDO y mucho más de lo que se imaginan muchos, esos que hasta ayer eran los pilares del estado de la corrupción catalano-separatista. Y contra ese estado de cosas, contra esa sensación de vértigo que da el poderse ver entre rejas un un macropreceso donde puedan salir y saldrán todas las interconexiones de la enorme trama de corrupción en Cataluña, contra esas sensaciones, no cabe mensaje reparador o estimulador que valga por que solo hay uno que suena de manera atronadora y es ¡¡¡¡SÁLVESE EL QUE PUEDA.....y que paguen Mas y sus allegados!!!, como Puig, por ejemplo y entre otros muchos!!!. Por que el lastre de esa situación de desesperación ya se soltó con la caída del los Pujoles, pero no sirvieron ni siquiera de cortafuego, si no de gasolina que incendió más si cabe, el desastre que se ha destapado.

  Luego quedan episodios asaz interesantes que, a modo de serial, iremos viendo en próximas fechas hasta llegar al paroxismo.

  Al tiempo, sin prisas pero sin pausas. 

   Saludos cordiales. 

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