miércoles, 30 de abril de 2014

UNA PRIMAVERA SIN ILUSIONES

   Ya estanos en primavera, y al igual que en la Naturaleza las flores, que por doquier se ven, señalan la abundancia de frutos venideros, así la Economía se muestra preñada de las más venturosos datos e indicadores para esperar esa abundancia que tanto ansiamos y que nos haga olvidar de una vez por todas esta pesadilla propia del Invierno más crudo que hemos pasado, que responde al nombre de LA CRISIS. 

  Si. Todos están de acuerdo en que la Primavera económica ha estallado y para bien, todos corrigen al alza las cifras positivas de crecimiento, inversión, empleo, Deuda Pública y esa pléyade de parámetros, para bien nuestro y de nuestros hijos...pero esa sensación no cala en los ciudadanos, no se logra exponer de manera clara y creadora de ilusión para el común de los ciudadanos, esto es, para todos nosotros. 

  Crecemos, si, mejoramos, si, pero no lo suficiente y menos aún, lo justo como para ir paliando los destrozos que la Crisis ocasiono, las tragedias que sobrevinieron de esta, en fin, crecemos, pero sin esperanza para demasiados. Y esa es la tragedia en la que estamos sumidos. 

 ¿Cual es en mi opinión la causa de esta frialdad ante las perspectivas que cada día, con más claridad, aparecen ante nuestros ojos y ante la mirada atenta de los inversores?. Pues es algo fácil de entender pero muy difícil de asimilar: SI, estamos restaurando el orden en las cuentas públicas, estamos sometiendo a una exigente disciplina a nuestras estructuras económicas, sean empresas públicas o privadas, si, pero TAMBIÉN, estamos sometiendo a disciplina nuestros exiguos bolsillos, nuestros menguantes sueldos, nuestros ya muy escasos gastos en eso que decimos que es la razón del trabajo: el poder tener algún capricho, por sencillo que este sea. 

  Y NO, no ha lugar para caprichos, que ahora vemos como dispendio muy oneroso, no hay sitio para el gasto, a no ser el extrictamente necesario, luego NO hay rincón para poder disfrutar de esa bonanza que nos acecha, que ya sabemos que tenemos, según las cifras de la macro-Economía. Y SI hay sitio para ahorrar en todo, para dudar de un futuro que en lo personal es incierto, si, y hay tiempo para temer por el futuro de esa generación de jóvenes que vivirán con bastante probabilidad peor que sus padres, y si, hay temor a poder disfrutar de unas pensiones que, trabajadas durante una vida, en el ocaso de esta pueden estar en cuestión. 

 Todas estas razones hacen que ese optimismo tan natural como lógico cuando se sale del mismo infierno, que era donde estábamos, no aflore. Y menos aún, si la salida de este infierno económico, y por lo tanto, SOCIAL, si esa salida, digo, no viene de la mano de un crecimiento del sector que siempre sirvió para tirar del empleo y para que el dinero saliera la calle y con demasiada fuerza:  la recuperación, a Dios gracias, no viene ni vendrá de la mano de construcción ni de la obra pública, no.

  No.  No vendrá la recuperación de esa construcción que, cogida de una mano por los especuladores, que osan llamarse a si mismo empresarios, de la otra mano viene con doña Corrupción, y, entre los brazos, lleva, amantandolo, a ese monstruo que llamamos EL PELOTAZO: sobran más de 1.500.000 pisos, urbanizaciones enteras y los polígonos industriales se erigen cual fantasmas en los desolados terrenos que antaño fueron pasto de la codicia de unos, el enriquecimiento de otros, la corrupción de tantos ediles y la locura en sueldos imposibles, por que imposibles eran las ganancias. ¿Ya hemos olvidado lo que supuso esa falsa idea del crecimiento y a donde nos llevó?.

  No no viene ni se la espera. Ni falta que nos hace. Pero, a cambio, tendremos más trabajo para que los resultados económicos lleguen a los más de nuestros conciudadanos, tendremos que entender que hay que competir sin tregua, día a día por estar en el mercado de trabajo y que solo sobrevive la actividad productiva capaz de enfrentarse a los mercados globales en un mundo global y con problemas globales. Y eso, es duro, pero inevitable.

  Así que poco a poco, paso a paso, iremos notando cada día un poco más, si se quiere de una manera exasperantemente lenta los beneficios que se obtienen de una mejora de la economía, pero, al menos, sabremos que esta vez, nuestro crecimiento económico no vendrá de la mano de la especulación ni del "humo" de los espabilados de siempre, si no de la mano del trabajo serio, del pelear, del ahorro, en definitiva, de vivir siempre dentro de nuestras posibilidades y no en la esperanza de que toque la lotería o de que regalen lo que ahora sabemos que es tan difícil de obtener: un sueldo.Y ese proceso es muy lento, exige formación, disciplina y sensatez y a muchos, esas palabras no gustan, pero son las únicas de las que entiende el futuro. Así de claro. 

  Saludos cordiales. 


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