sábado, 22 de marzo de 2014

CARTA DE SAN PABLO A LOS EFESIOS

 Pablo de Tarso, San Pablo, escribió unas cartas, -epístolas- a los efesios, Iglesia cristiana del Asia Menor, que versaban sobre la refutación de ciertas teorías teosóficas que impregnaban la Iglesia de Colosas, en el Asia Menor. Dichas cartas, las Epístolas, están incluidas en los textos del Nuevo Testamento, como bien sabemos, y se leen, precisamente en la Epístola, antes de la lectura del Evangelio. 


  Pues bien. Un amigo mío, Santiago, dedicado a los temas relacionados con la urbanización del suelo, estaba, como es natural, al tanto de cada suelo  que salía al mercado o pudiera interesar para  la compañía en la que trabajaba. Y la mejor manera de tener controlado ese mercado era y es el estar en contacto con los mejores corredores de tierras que haya. 



  Y de entre estos corredores, este amigo mío tenía uno en particular muy serio y eficaz. Hombre de  solo las palabras precisas, vista certera, agudo comentario y de viva inteligencia, entregado, en definitiva, a su trabajo. 


Y como su trabajo es corretear fincas, cada vez que detectaba un terreno susceptible de ser recalificado para construir, él veía una operación y dinero a ganar, luego empezaba a llamar de manera insistente a este amigo mío, hasta el punto de ser agobiante la presión que sobre él ejercía el corredor con un terreno en especial. Y raro era el día en que no pasaba esto:

 - Don Santiago, le dice la secretaria, es D. Fulanito, el corredor....que quiere hablar con Vd. 

Y la contestación de Santiago era la misma:

 - Mira: dile que no estoy en el despacho....vamos, que he salido

Efectivamente, así se hacía. Y el hombre, lejos de amilanarse, volvía a llamar y a horas diferentes con la esperanza de que Santiago le atendiese. Pero no había manera de lograrlo. 

  Un día, sale Santiago de su despacho, que estaba en una pequeña pero céntrica calle de Sevilla. Sale a la calle tan tranquilo a hacer sus asuntos, y, mira por donde, el corredor, que está por el extremo opuesto de esa calle, le ve a lo lejos. Sorprendido, comprueba que es él, y viendo que no le podía alcanzar, con una voz muy potente y sonora le grita: 

  ----¡¡¡¡SANTIAGO!!!....¡¡¡¡¡¡SANTIAGO!!!...

  Santiago, se para, gira sobre sus talones, lo ve y le saluda desde lejos. Y el corredor le dice con voz más sonora aún: 

  -----¡¡¡¡¡SANTIAGO!!!.....¡¡¡¡¡¡QUE ME HECHAS MENOS CUENTA QUE LOS EFESIOS A SAN PABLO!!!!


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