martes, 21 de enero de 2014

EL MENSAJE CONFUSO

Si algo es evidente en todo aquello que concierna a la comunicación, ese algo es todo lo concerniente a la calidad del mensaje que se emite, de modo que si ese mensaje es confuso o acomodaticio, los receptores del mensaje nunca sabrán a ciencia cierta el qué esperar y, en consecuencia al a qué atenerse. 

 Y en política, es esa confusión, ese abundamiento de mensajes anfibológicos, el que destroza las percepciones de los destinatarios, esto es, de los ciudadanos, hasta el punto de que si alguien preguntase sobre qué tratan de decir los políticos con esos mensajes, la respuesta es NI IDEA. Lo cual, evidentemente, no solo no clarifica el espectro político, si no que aliena, separa o se provoca lisa y llanamente el rechazo de los ciudadanos a todo aquello que tenga que ver con la vida de los partidos: ellos viven en su mundo, hablan en su jerga y, habiendo conseguido que NADIE les entienda, comprueban con estupor que muchas veces hablan solo para sí  y para el vacío de las ondas...por que los ciudadanos, que son VOTANTES, nadie lo olvide, no están por la labor de escucharles. 

 Pero este vicio tan español de la ausencia de mensajes breves, sencillos, claros, eficaces y contundentes  de los partidos, DE TODOS LOS PARTIDOS sin excepción, sobre las cuestiones de la vida pública, no solo aleja a los ciudadanos de la vida pública,  si no que tiene dos consecuencias devastadoras añadidas: 

1º.- al ser TODOS los mensajes insípidos, meros eslóganes, confusos y perecederos, esos mensajes acaban rápidamente en el mundo del olvido...que no de Olvido Hormigos...., son pues demasiado efímeros y, en consecuencia, menos que la publicidad basura, por ser, además, reiterativos.

2º.- Esos menajes, además, acaban por confundir a las propias organizaciones que los emiten, haciendo mella en esos principios que pueden ser base esencial de la formación de la que se trate, y logrando que esa ceremonia de la imprecisión acabe convirtiendo en relativo o en mera propaganda cuestiones esenciales, o lo que es lo mismo, destruyen de manera tenaz y eficaz los principios ideológicos básicos en los que se suntenta una determinada formación política. 

 ¿Y caso casi de libro?: veamos solo lo que ha acontecido en el PSC con esos diputados "díscolos". La cuestión e sencilla: un partido emite una serie de mensajes confusos sobre un determinado asunto, en este caso, el tomar postura sobre la celebración la "consulta" de marras. Esos mensajes, dentro de esa anfibología, son lo suficientemente imprecisos como para poder contentar a los bandos antagónicos existentes dentro de esa formación. En consecuencia, y para no contradecirse, se mantienen esos mensajes, pero esta vez interpretados al gusto de cada cual, para que lleguen a la opinión pública, de manera que llegan mensajes opuestos desde la misma formación política. Con el tiempo, se pudre el asunto y, al final, como nadie quiere renunciar a nada, se llega a la situación de una grave disensión hasta el punto de que casi se fracciona esa formación. 

 ¿El error? es simple: ante asuntos trascendentes, toma de postura clara y defensa a ultranza de esa postura, sin concesiones. Y para adoptar esa postura determinada, úsense todos los cauces habidos y por haber para que todas las sensibilidades posibles puedan opinar libremente. Acabado el plazo de exposición interna, esto es, dentro del partido y en los órganos adecuados, de esas posturas, discútase . Y a partir de ese momento, cuando la militancia o sus representantes hayan  presentado y discutido  las distintas alternativas, VÓTESE mediante voto secreto. Y una vez votado, la opción ganadora es la ÚNICA POSIBLE para esa formación, de manera que quién no se encuentre a gusto con ella, pueda tomar las medidas personales que estimare oportunas, incluida la baja de militancia. Y si alguno trata de romper esa postura impecable desde el punto de vista de la aplicación de la democracia interna de esa formación, la consecuencia lógica es la expulsión inmediata de esa formación política. 

 Los tácticos andarán a vueltas con el posible daño que ocasionen esa bajas parlamentarias. Pero, curiosamente, siempre piensan en el corto plazo, pero no el lo que ocurrirá cuando ese partido, el PSC, con una voz ÚNICA, con un MENSAJE CLARO, y desde todos los foros, concurra a unas nuevas elecciones. Y quizás por eso, por su indefinición, por su pusilanimidad es por lo que pasaron de ser la fuerza hegemónica en Cataluña a ser una parodia de si mismo. ¿El culpable? en mi opinión la confusión de ideas, el no ser fieles a unos postulados ideológicos, el tratar de ser su no ser, esto es, el ser socialistas y nacionalistas, en otras palabras, el tratar de ser AGUA y FUEGO al mismo tiempo. Y lo imposible, cuando alguien se empecina en mantener un dislate tiene como consecuencia inevitable  la debacle. Y lo están comprobando con espanto los actuales dirigentes de esa formación

  Luego una retirada a esos cuarteles de invierno, una importante labor de clarificación ideológica, una expulsión de todo elemento que no entienda que, para otras sensibilidades políticas siempre hay otras formaciones en las que ellos puedan estar a gusto...eso si, tal vez sin el cargo y el sueldo....pero si el estar muy a gusto, ¿verdad?. Un periodo de clarificación de los mensajes que envían a sus simpatizantes y votantes y verán que pronto empiezan a recoger esos frutos que tan rápida y absurdamente perdieron. Por el contrario: contemporizaciones o sincretismos ideológicos con forceps absurdos tienen como consecuencia el desastre electoral. 

  Ellos mismos tienen la solución en sus manos. 

  Saludos cordiales. 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario