martes, 13 de agosto de 2013

¿UN OTOÑO ESPERANZDOR?

 Es Agosto, es verano y en apariencia, todo se sosiega, se tranquiliza, se adormece. Al menos eso es lo que aparenta el estío. Pero mira por donde, este verano está siendo prolijo en noticias y no necesariamente malas, si no al contrario, noticias que pueden ayudarnos a encontrar esa esperanza que tanto necesitamos para poder salir de esta crisis que tan duramente nos golpea a todos. 

 Y esas noticias tiene dos vertientes: la económica, más inmediata, que esperamos como el agua en el mes de Mayo y las de índole política, no menos necesarias. Veamos. 

  En el aspecto económico se puede decir sin exageraciones que las nuevas no solo son buenas si no que, por sus indicios, vemos como se agolpan en las portadas de la prensa: ayer, la Prima de Riesgo cerró a 277, 80 y hoy, en solo un día, baja de nuevo, quedando en los 268, 90, eso es, diez puntos básicos menos, con lo que el horizonte de una Prima de Riesgo a 200 puntos o algo menos, de seguir este camino, para finales de este año, no es nada descabellado, así como la bajada del tipo de interés en las subastas de Deuda, hasta lograr financiación a menos del 3,5% de interés. Y esta bajada continuada de la prima tiene una traducción inmediata que nos beneficia en demasía: pagaremos menos intereses por fiananciarnos, o lo que es lo mismo, podremos aliviar las vías de recaudación para atender el servicio de la deuda que tenemos y así tener la posibilidad de destinar recursos a aquellas áreas económicas que más lo demandan. Y junto e eso, la Bolsa, indicador cierto de la salud económica de un País, sigue subiendo, lo cual augura el mejor de los escenarios, dado que las empresas ganan más dinero, lo que se traduce en más beneficios y estos en más  recaudación de impuestos, verdadera fuente del progreso de una Nación. 

   Y es que, en definitiva, España recupera la credibilidad en sus posibilidades, y esa credibilidad, no se puede ver manchada, y no lo está, por asuntos domésticos del tipo Bárcenas o los ERE,...¡por ahora!. No. Esa credibilidad es el resultado del criterio de los analistas e inversores extranjeros. Y ellos no actúan al dictado de nuestras peleas domésticas, ni ante las portadas de la prensa, si no al calor de la seguridad en sus inversiones. Luego muy mal negocio para los que creyeron que, en su estulticia, no había alternativa posible para sacarnos de la crisis que ellos crearon y que con esta crisis, el Gobierno caería, bien por ser intervenidos, bien por no ser capaces de invertir la situación. SE EQUIVOCARON, como solo es capaz de equivocarse la izquierda conservadora en España. Si, he dicho bien: LA IZQUIERDA CONSERVADORA, conservadora de clichés  discursivos desfasados, de ideas políticas carcomidas, de ideales prostituidos, de falaces consignas. 

  Y, ahora, junto con la antesala del crecimiento que seguramente se producirá en el tercer trimestre de este año, Rajoy tiene la oportunidad de provocar cambios profundos en lo político, y, entre esos cambios, uno de gran calado, como es el de renovar profundamente a personas y controles dentro del PP.

Si. Es una operación de calado, más trascendente de lo que a primera vista pudiera parecer. No se trata de cambiar a dos o a veinte personas, no, se trata de asistir al relevo pleno de una generación de líderes. Y es una cuestión pendiente desde hace mucho tiempo. Si. Cambiar a una persona que creció en política desde  hace 25 años, es cambiar una manera de hacer política, es una manera de dar entrada al aire fresco, es una forma de normalizar lo que es natural, a saber, el relevo sin miedos, el recambio sin traumas, el evitar esos vacíos de poder que acontecen cuando las personas se eternizan en los cargos y sus más próximos colaboradores se adocenan sabiendo que ellos seguirán en la senda eterna de su ya demasiado visto jefe. Eso es lo que va a cambiar. 

  Y solo se puede hacer con el tiempo suficiente como para permitir a los nuevos que se asienten y cojan ritmo. Y ese ritmo, a de venir desde la tranquilidad de que en lo económico,  donde las cosas ya están encarrilándose, luego sin distracciones o tensiones innecesarias. 

  Solo tengo una duda, y es, ¿como y hasta que profundidad se realizarán esos cambios?¿solo será Génova la que los note o se trasladarán a todas las organizaciones territoriales?¿en que plazo?¿con que método?. Esas son las cuestiones de índole interna que me intrigan. Por que lo que está claro es que los que se vayan no pueden dejar a sus pupilos como herederos de aquello que no es suyo, esto es, el Partido Popular, por que es partido es de los militantes afiliados, no de esas figuras en el crepúsculo de su ya demasiado larga vida política. Y no debería ser mérito alguno, el haber vivido estos relevos bajo la larga sombra apadrinadora de los que ahora se retiran. Sería partidario de abrir ese partido a la participación no teledirigida si no abierta, competitiva, basada en unos currículum impecables pero ganándose el puesto desde el fragor de la batalla de las primarias. Eso si que da ánimos a los afiliados, no el ser convidados de piedra. 

  Así que no está viniendo seco este mes de Agosto, no. Ya era hora. 

  Saludos cordiales.
  

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