sábado, 6 de julio de 2013

ALGO DE HUMOR: ES SÁBADO

Un señor ya entrado en años, de buena presencia y mejor jubilación decide ir a un hotel que le recomendaron unos amigos. Ese hotel, según ellos, era el paraíso del gozo, ya que todos sus deseos en lo referente al sexo se cumplían y a pedir de boca.

  Incrédulo y con la cuenta muy saneada, decide comprobar la veracidad de lo que le contaron y se acercó al Hotel de marras. Amabilísima, la recepcionista, le da la llave de su habitación, sube el equipaje y, como era verano, se puso el bañador, y con la toalla en ristre, bajó a la piscina.

  Pero al intentar acceder a esa zona, el personal del hotel le dice que no puede  entrar ni  con bañador ni  la toalla, que es de desnudismo. El hombre, desconfiado, les comenta lo que sus amigos le habían advertido sobre la facilidad para tener esas relaciones sexuales. Y, muy atentos, el personal del hotel le disiparon las dudas: 

- Vd. no tenga la más mínima duda sobre ese aspecto. Todos sus deseos serán atendidos sin la más mínima dificultad. 

 Viendo el panorama que era excelente, dado el ramillete de hermosas mujeres, a cual más guapa y completamente desnudas, le decidió a quitarse el bañador y entró. 

Al pasar por delante de una de ellas en particular, se quedo embelesado por la maravilla de mujer que tenía delante. Y, naturalmente, su pene comenzó a excitarse. 

  La hermosa mujer, al notarlo, se acercó a él y le dijo: 

- Caballero: es un placer atender a sus deseos.

-¿Como sabe Vd. que estaba pensando en lo hermosa que es?, le contesta el jubilado.

- Su pene. dice ella. Al excitarse, SU PENE ME HA LLAMADO. Y yo estoy deseando atender  a esa llamada

 Efectivamente, hacen el amor de una forma excelsa y hasta la extenuación. 

   Agotado pero felíz, nuestro jubilado llama a sus amigos confirmando las bondades de ese establecimiento, y, después de la llamada, decide subir a la habitación a recuperar fuerzas, para posteriormente, poder volver a bajar en plenitud de forma.

  Así que va a recepción y pide la llave de la habitación. Mientras esperaba a que se la diesen, se le escapó un pedo. E, inmediatamente, un negro más grande que un autobús, le coge por detrás y empieza a intentar sodomizarle.

  Nuestro jubilado, sorprendido y presa del pánico le pregunta al negro que qué pasa. Y el negro le contesta:

-  Esa ventosidad que se le ha escapado es un mensaje para mí: su TRASERO ME HA LLAMADO. Y estoy presto a atenderlo como se merece. 

Así que efectivamente se lo hace y a fondo. Dolorido, nuestro jubilado se acerca sollozando por el dolor a recepción y pide la cuenta. 

 Sorprendida, la recepcionista le pregunta si hay algo que no sea de su agrado o si ha recibido alguna descortesía. Y nuestro jubilado le confiesa: 

- Mire Vd, señorita: a mi edad, puedo "llamar" dos veces al mes con mi pene a alguna mujer, pero mi trasero, da CINCUENTA "avisos" al día con sus ventosidades. Así que imagínese el saldo.

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