martes, 11 de junio de 2013

ALGO SE NOS VA DE ENTRE LAS MANOS

Leyendo la prensa, viendo los debates en televisión, atendiendo a las redes sociales y participando en ellas, observo que algo se nos está yendo de las manos, y, en cierta medida, ese algo, lo estamos consintiendo todos, como si de algo natural se tratarse. Y ese algo que se nos está escando por entre los dedos es el respeto a las formas, a las ideas de los demás y al derecho que a todos nos asiste a la hora de elegir un determinado camino o  en la defensa de unas ideas concretas, que, dentro de la más absoluta libertad, y con exactamente el mismo derecho que asiste a los que defienden ideas o principios opuestos a los que defienden otros.  

  Y una manifestación palmaria de esta tendencia a la imposición que se trata de ejercer sobre los demás, tiene un reflejo claro en las expresiones que se emplean para discrepar, disentir e, incluso, oponerse a lago por parte de alguien. Se puede y se debe discrepar, es sano que existan opiniones diversas, es natural que no estemos todos de acuerdo en todo. Pero ¿es necesario que las discrepancias o disentimientos tengan que saldarse con insultos o las peores descalificaciones?. Esa es la gravedad del camino que observo se está siguiendo. 

  Y, como siempre, me gustan poner algunos ejemplos. ¿Es normal que un profesor de la Universidad, que además tiene intereses importantes en el comercio de la perfumería en San Sebastián, comercio de élite, por cierto, se permita el lujo de llamar "bestias" y "fachas" a las víctimas del terrorismo, simplemente por que él no está de acuerdo con  esas víctimas?. O ¿es razonable que un Concejal del BNG llame "chochito de oro" a la Vicepresidenta del Gobierno de España, Soraya Sáez de Santamaría?¿O que en una manifestación de los trabajadores de Mercasevilla, en el Ayuntamiento de esta capital pidan que "se muera la hija" de un determinado Concejal? ¿o que se diga en la página oficial de Facebook de Mariano Rajoy expresiones como "mas goma 2 para que salte por los aires Rajoy y elPP"?. No. no es razonable, no es justo, y, lo peor, es el camino equivocado. 

  Camino equivocado, por que se arriesgan a que, colmada la paciencia, los demás empecemos a reaccionar de esa manera desabrida hacia con ellos. No es razonable, por que las voces siempre matan a las ideas y ahogan todo razonamiento, y no es justo, por que en esas algaradas jamás se dice una sola verdad completa por parte de nadie, si no, solo, lo que de esa verdad nos interesa que se oiga. Luego, aparte de diálogos de sordos, ¿que más se puede pedir de este camino torticero y zafio en el que algunos tratan de meter a toda una sociedad?. 

  Pero esas expresiones, aparte de extremas y propias de  descerebrados, además denotan una inseguridad notable en el mundo de las ideas y formas políticas que las engloban. Y me explico. Cuando desde unas determinadas corrientes de pensamiento político, en el legítimo derecho que les asiste a pensar de una manera concreta, ante la indiferencia o no plena aceptación de las mismas por parte de la sociedad, se empecinan en aumentar la agresividad de sus portavoces o comunicadores, permitiendo estos excesos, flaco favor se hacen a si mismas. Por que no deben olvidar nuca que el estimular las más bajas pasiones de la gente, es algo sencillo, pero que acaba al muy poco tiempo, siendo algo incontrolable para quien o quienes apostaron por esa idea, y, además, se acaba tornando  hacia los patrocinadores intelectuales de esa estrategia de tensión llenándolos de desprestigio. 

  Se trata de un arma que acaba hiriendo siempre a quienes las usan. ¿Por qué?. Sencillamente por que estamos en la sociedad de la información, o lo que es lo mismo, cada uno de nosotros comunicamos, transmitimos y exponemos lo que nos place, sin necesidad de acudir a las verdades "oficiales" de la institución que sea, partido, sindicato, grupo de presión, movimiento ciudadano o editorial de turno. Y en esa libertad de expresión siempre se diluye la idea básica de la comunicación: EL MENSAJE CONCRETO. Y se diluye por que , cada cual, en el uso de su libertad personal, interpreta, defiende o expone lo que él cree, cuando él cree que  ha de hacerse y ante quienes él crea que se debe hacerlo y durante el tiempo que el considere necesario, y siempre, sin coordinarse ni, menos aún, aceptar directrices de nadie

 
Y ese poder volitivo de cada individuo es lo que asola las estrategias de comunicación de esas entidades cuando tratan de hacer una campaña de comunicación  concreta. ¿Un ejemplo palmario?. La P.A.H, el STOP DESHAUCIOS o los movimientos encabezados por el 15M. De ser algo que nació desde la sociedad, algo que unía a muchos y de demasiadas y diversas ideologías, cuando tuvieron esa resonancia y a alguien se le ocurrió que se debía dar esa vuelta de tuerca, solo consiguió que se extremasen las posturas, que de esas ideas sensatas y pacíficas, razonables, en definitiva,  se pasase al acoso, y del acoso, a la amenaza. Pues bien, por cada grado de intensidad que se solicitaba a los seguidores  de ese movimiento, por cada incremento de la virulencia de los actos protagonizados, el resultado era la desafección de demasiados ciudadanos que, alarmados por el cariz de los acontecimientos, tomaron la decisión de decir: esto no es lo que defiendo, así, no.

   Y en el caso del 15M, el proceso es análogo: de protesta cívica ejemplar e interesante, ¿no se pasó en un santiamén a los intentos de asalto al Congreso?. Del "no nos representan" y "regeneración", pero de manera civilizada y pacífica, ¿cuanto tardaron en pasarse a las pedradas, palos e insultos intolerables?. Pues bien: esos movimientos se fueron diluyendo, su lozanía se fue marchitando y ahora, triste estampa de esa belleza primigenia, deambulan por los mundos marginales de los antisitema.

  Y este fenómeno de la desvinculación entre movimientos ciudadanos, ideas determinadas y formas pacíficas con respecto a sus bases resulta que es la muerte práctica de esas movilizaciones por la pérdida de la moderación, la equidad y la huida de cualquier mesura. Lo malo es que los incontrolados hallaron el sitio que, según ellos, les da esa "legitimidad" que nadie les concedió nunca y lo encontraron en una violencia sin control, en el exabrupto, en el insulto o la amenaza. Ni representan a nadie, ni se quiere saber nada de ellos, por que a la hora de la verdad, esa organizaciones, esas cúpulas que encabezaron esos movimientos, tendrán su acomodo en los partidos e instituciones propias de una Democracia, y, los que sobran siempre serán esos exaltados que hicieron el trabajo sucio. Pero sucio el trabajo, mísera  es la mano que lo realizó, y nadie quiere a esos hediondos cerca de sí cuando los elegidos lleguen rutilantes a las mullidas alfombras de poder. Entonces, ¿que será de esos pobres diablos que ahora amenazan, insultan agreden o queman cuanto de civilizado hay entre nosotros?...sencillamente y una vez más lo mismo de siempre: la sonrisa burlona de quienes los instrumentalizaron por la mejor causa posible para ellos, su propia promoción, no la de esos patanes, verdadera carne de cañón allí donde sea esta necesaria. Y el olvido perpetuo de esos violentos ingenuos será su exigua recompensa. 

   Saludos cordiales. 


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