lunes, 22 de abril de 2013

EN ESTO CREO YO. ¿Y YU?¿EN QUE CREES?

   Ultimamente, algunos amigos íntimos y yo debatimos lo que significa ser seguidor (que no militante en mi caso) de el PP. Y debatimos con pasión y argumentos sobre lo que significa para cada cual esas tendencias. Y suelo derivar la conversación a la definición y postulados que, sobre los principios ideológicos básicos tiene para cada cual la opción a la que vota. Huelga decir que ellos, a Dios gracias, tienen ideas distintas. Y es por eso, y entre otras razones, por las que les aprecio más aun si cabe: por que somos capaces de razonar, respetar y debatir sobre los principios que, para cada cual, tiene la opción política a la que se vota. Voy pues a exponer las ideas por las cuales YO, y solo yo, voto al PP como partido que representa la corriente ideológica con la que más satisfecho me encuentro. Por lo tanto, ni trato de hacer apostolado de nada ni deseo convencer a nadie, por que de lo que se trata, y es que yo esté conforme con ellas, ya lo tengo claro. 

  Soy votante del PP por que en su ideario político mantiene una clara apuesta por el concepto liberal. Liberalismo, o corriente en la que el ser político esto es, el individuo, es la unidad sobre la que se basa toda la arquitectura de ese pensamiento, basándose en su libertad, en su capacidad para elegir su destino, en la posibilidad de decidir por si mismo cuales son los objetivos que anhela conseguir a base de su esfuerzo, sin que se le tenga que decir por parte de nadie ni del Estado, ni caminos ni métodos para lograrlo, salvo lo que la sociedad, suma de las voluntades de todos los ciudadanos, y a través de las normas que ella establece, separe lo lícito de lo ilícito.

   Liberalismo, con raíces demasiado ancladas en el respeto a otras corrientes de pensamiento, capaz de asimilar que esa iniciativa humana conlleva la capacidad de adaptación en sus genes. Puesto que los caminos de cada cual solo cada cual los decide, por que la libertad es la tierra fértil en la que nacen las ideas novedosas, el Liberalismo se adapta a todos esos cambios de distinta naturaleza que marcarán la evolución de la Sociedad en su conjunto. Nuevas normas económicas, nuevos hallazgos tecnológicos, nuevas formas de comunicación. Y el Liberalismo se adapta continuamente, integrando esta mutabilidad en su código genético, lo cual hace que sea motor de cambios y nunca rémora. Y  en esos cambios, siempre a la vanguardia. No en vano, de sus manos salieron las Democracias modernas, los derechos y las libertades de los individuos y la prosperidad que, como civilización conocemos, aún en sus dificultades.
  
Pero resulta que YO tengo unas creencias religiosas. Producto de una educación recibida, si, pero también de una Historia que, como español me marca y  las que no tengo por qué renunciar nunca ni por nadie. Y esas creencias religiosas, solo mías, me dicen que la riqueza y prosperidad deben tener un fin más amplio que el mero hedonismo, o  disfrute único de los placeres. Por que creo en la solidaridad, por que entiendo que la sociedad en su conjunto es la matriz en la que la prosperidad puede tener lugar, creo JUSTO que mi prosperidad tenga que ser compartida, de manera lógica y razonable con los demás sea mi prosperidad la que sea y contribuyendo en la medida de mis posibilidades. Creo pues en el deber moral de la solidaridad . Y ese compartir, vía impuestos, deseo y creo que debe ser destinado a tender esa red protectora que significa el Estado del Bienestar. ¿Hasta que punto?. Hasta el punto en el podamos pagarlo. Pero por desgracia, solo hasta ese punto. Luego creo en la trascendencia de el por qué ese poso cristiano (católico en mi caso), me ayuda a explicarme la razón de esa necesidad de pagar esos impuestos, en la progresividad de los mismos, de la Solidaridad. Y me ayuda con  aspectos tales como la MORAL y ÉTICA en mi actitud ante la vida y sus distintas facetas. Pero, por ejemplo, no tolero que la Iglesia, a la que pertenezco, se meta en política. Cosa que no hace ni puede hacerlo hoy en día, por cierto. Lo cual creo que no me hace fanático de nada. Pero si firme defensor, por liberal, de sus derechos.

 Y soy conservador, si, de aquellas cosas que me identifican como español, como heredero de esas tradiciones y cultura, de esa manera de entender la vida, la familia, la bandera y la Patria comunes para todos nosotros y sin ser patrimonio de nadie en particular, y no como elementos de lucha política, si no como señas de identidad que me aproximan, me hacen cercano y próximo a otros españoles. Creo en nuestras costumbres, variadas, y quiero que se mantengan , en la medida en que sea posible. Me une a los demás una sardana, la Feria de Abril de Sevilla, la morriña gallega, los toros aunque no me vaya jamás y el acento canario, los Fueros, el aire de las Canarias y los fríos castellanos. Y sin hacer de ello algo propio de fanáticos, deseo que se mantengan, repito, en la medida en que los tiempos lo permitan. Y cuando haya que cambiarlos, que ese cambio se prudente, razonado y JAMAS impuesto.

  Bien. En eso creo YO. Y espero que al exponer mis creencias de esta manera somera, disipe dudas a algunos. Creo en el debate, y más aún, lo necesito y con gentes que `piensen de otra manera, por que me enriquece. A nadie trato de convencer, pero que sepan que estoy convencido por mi mismo de que lo mejor para mi es lo que hago. Tan demócrata como el que más, no me avergüenzo en absoluto de aquello en lo que creo. Y, con educación y con cierto temperamento, me gusta contrastar estas convicciones con las de aquellos, que teniendo otras, lo cual, insisto, no solo me parece excelente si no NECESARIO desde todo punto de vista posible, por que de esos contrastes civilizados surgen las ideas novedosas que alimentan mi curiosidad casi enfermiza. 

  Esto es de manera somera en lo que creo. Y, respetando lo que opinen los demás, quede claro que no tengo la menor intención de cambiar. Y por esas razones, y mientras el Partido Popular defienda estos principios, seguiré votándoles. Seré crítico, soy crítico con determinadas decisiones. Pero ese criticismo no es suficiente como para que abjure de la formación que mejor defiende las creencias que, en aras de mi libertad, tengo, y que otras formaciones políticas, en mi opinión, no me dan. 

  Saludos cordiales.

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