jueves, 17 de enero de 2013

SOLUCIONES PARA TRATAR A NUESTROS POLÍTICOS

    Parece ser que estamos condenados a que cada día que pasa, tengamos en el sobresalto correspondiente con respecto a nuestros políticos. Y por los más diversos asuntos. Y creo que, en especial, hay uno que nos dará  de que  hablar mientras no seamos capaces de entender, y, si es necesario, modificar el actual estado de las cosas. Me refiero, fundamentalmente, a la compatibilidad o no de la vida profesional con la vida política. Y parto de la base de que naturalmente no solo  si hay vida después de la política, si no que es exigible que esa vida exista.

  Veamos. Si leemos la prensa y nos centramos en sus titulares con respecto a este asunto, raro es aquel que no acaba pensando que esos políticos forman parte de una casta privilegiada que tiene asegurado, por el mero hecho de ser político, su futuro hasta bien pasada la jubilación. ¿Por qué?. Por que entre los salarios que perciben y las empresas que les contratan, la palabra PARO la desconocen como opción. Y esa situación es injusta  por que no refleja la realidad. Y metemos a todos en el mismo saco, cuando con ello se cometen injusticias atroces. Luego algo hay de mal hecho por todos y ese algo tiene que ser cambiado y de raíz, para evitar futuros males.

    Ya tenemos cierta experiencia en lo que es vivir en democracia y hemos visto demasiada casuística en las anomalías referidas al comportamiento de nuestra clase política, salpicada de escándalos cada vez más sonoros. Y esa realidad la podemos resumir en varios aspectos concretos, en hechos, si  es que hablamos en plata y en la búsqueda de soluciones. Por que con la mera crítica solo habremos recorrido la mitad del camino, pero es la otra mitad. la de las soluciones la parte más compleja. Así que expondré lo que en mi opinión es el meollo de los males y lo que, en mi opinión también, contribuiría a solucionar este lamentable estado de cosas:

  1º.- PAGAMOS POCO Y MAL a nuestros políticos. Somos un pueblo de malos pagadores, de envidiosos y de cotillas, y creemos que todos debemos ganar lo mismo, esto es, poco y por el mero hecho de que uno gana poco. Y nos equivocamos.    Y ante esta perspectiva y en consecuencia, los mejores, los más capacitados, los que interesan, en definitiva, se alejan de la política, dejando sus puestos a personas de aluvión, generalmente mediocres, o a los que tienen el puesto asegurado como funcionarios,  respetables....pero no la vanguardia de la sociedad, justo lo que NO nos interesa, por ejemplo. Y este tipo de personajes grises y mediocres, están prestos a  la adulación y al cainismo, por que para ellos todo consiste de lograr un puesto como sea,  dado que es su única alternativa laboral.  
Solución: Les pagamos mucho mejor a los políticos, ya que nadie sensato y valioso puede trabajar gratis. Y, a cambio,  les exigimos resultados, y de manera muy severa.

  2º.- PERMITIMOS QUE CUALQUIERA sea PROFESIONAL de la política SIN TENER OTRA ALTERNATIVA LABORAL. Y la política nunca debe ser una profesión, y menos en la que te puedas jubilar después de pasar en ella toda tu vida profesional.
 Solución: O se tienen unos requisitos laborales previos que demuestren con claridad meridiana que SI  pueden vivir SIN la política, o no se podrán dedicar a ella de ninguna manera. Luego terminada su actividad política, ¡¡¡bienvenidos a la vida de cualquier ciudadano, y al trabajo cotidiano, y que le vaya muy bien en lo que desee hacer!!.

  3º.- NO EXIGIMOS UN NIVEL ACADÉMICO  MÍNIMO para poder estar consagrado a ella. Entiendo que la libertad personal es esencial para la política,  y que es vocacional. Pero ¿dejar a alguien sin capacidad intelectual suficiente, sin conocimientos rigurosos, el papel del político?  Es como dejar en manos de un loco una pistola.
 Solución: Presentación el historial académico, contraste de esos historiales para comprobar su veracidad y ser más exigentes con ellos. Me parece muy bien que alguien sea Ingeniero o Portero. Tienen los mismos derechos, se merecen el mismo respeto,  son iguales ante la Ley y gozan de los mismos deberes, sin duda alguna, PERO NO TIENEN LAS MISMAS CAPACIDADES. Y lo que  se paga son  las CAPACIDADES, no  las VOLUNTADES ni las SIMPATÍAS.

   5º.- PERMITIMOS que alguien SE PUEDA ETERNIZAR EN EL PUESTO, consintiendo repetir ad aeternum y el acumular cargos. Y son demasiado numerosos los casos en los que nuestros políticos NUNCA han prestado sus servicios en cualquier otra actividad y demasiados los que tiene más cargos que minutos tiene una hora.
 Solución: Con respecto a la acumulación de cargos es fácil : una persona, un solo cargo.. Y con respecto al tiempo de permanencia, la  solución podría ser el que no se permitiese a nadie estar más de tres mandatos o legislaturas, sean contínuas o alternas, por ningún motivo y, terminada su vida política, además, sin derecho a pensión alguna o sueldos compensatorios en sus ceses, salvo en el caso de que incurran en incompatibilidades, en las que, a cambio de no poder ejercer la actividad por esa incompatibilidad,  se le mantiene su  sueldo público mientras dure esa condición

   6º:- TOLERAMOS EL SISTEMA DE LISTAS CERRADAS, o lo que es lo mismo, que los de siempre, y entre ellos, se repartan lo que hay para que que nadie pueda aspirar, ni remótamente, a ocupar un puesto, el que sea,  puesto que "ellos" consideran que pertenece al aparato y, por lo tanto, consagra su peculiar modo de vivir de la política, no de servir, a través de la política a los ciudadanos, que es otra cosa.. 
Solución: Se exigirá el sistema de listas abiertas y sin bloqueos, y se exigirá que OBLIGATORIAMENTE, haya más de un candidato por puesto. Se prohibirán payasadas tales como "candidaturas de integración", de "unidad", de ...gaitas en vinagre, y por el otro lado, las mayorías "a la búlgara" o procesos "asamblearios",  ya demasiado vistos.  Luego nada de voto mano en alto: los votos en las urnas y secretos. Y ese proceso, vigilado siempre por la Junta Electoral, no por los órganos internos de cada partido, órganos viciados siempre. Y se celebrarían siempre al mismo día para cada partido, como en los caucus electorales norteamericanos.
 
    7º.- NO COMPROBAMOS CON EL SUFICIENTE CELO LA EVOLUCIÓN DE SUS CUENTAS. Y ahí es por donde se cuelan los gatos. ¿Como es posible que alguien que jamás trabajó en algo distinto a la política,   alguien MAL REMUNERADO (oficialmente) por ella, por que así somos los españoles, acabe con bienes raíces, por ejemplo, pisos, locales etc, que el común de los ciudadanos ni siquiera podría aspirar a tener?. Y ante esa difícil explicación para demasiados bienes acumulados, surge con fuerza la duda más que razonable. 
Solución: Inspección permanente de las cuentas de cada persona que reciba sueldo con dinero público, publicidad  e investigación exhaustiva previa de la situación patrimonial de cada uno, y actualización DIARIA de cualesquiera modificaciones que por cualquier causa pudiera acontecer, tales como herencias,  evolución de bienes conyugales y/o familiares, etc. Y esa información, PÚBLICA, permanentemente y contrastada, junto con el correspondiente agravamiento de las penas en caso de ser hallados culpables por la Justicia de cualquier enriquecimiento anormal, por simple que sea. Y al que no le guste ser investigado permanentemente, que se dedique a la actividad privada, y así se ahorra el tener tanto mirón.

   Con solo aplicar estas medidas, y aplicarlas en serio, a rajatabla, nos habríamos evitado demasiadas situaciones lamentables.

  Pero debemos ser justos: si los políticos nos dan esta sensación de distanciamiento de vacío, de inutilidad,  de alejamiento, no solo se debe a la mala gestión de su propia imagen y dignidad. Nosotros, y  en demasiada gran medida somos los culpables de que eso suceda. Unos por que dicen que "no les representan"...pero les votan. Otros por que "si los presentan", pero se callan cuando ven algo raro y unos terceros, por que dicen que "ellos no son políticos..." y pasan de todo. Por acción u omisión, nosotros, el Pueblo Español,  permitimos que esta situación se nos fuese de las manos. Y ahora tenemos que pagar el precio exacto de ese desliz, más los intereses. Y lo tendemos que pagar TODOS, tanto los que votaron a quien fuere como los que creían, -¡ingenuos ellos!- que la cosa  no rezaba para sus intereses o que no les concernía. 

   Luego tarea tenemos por delante, por que si hay algo claro, es que así no se puede seguir, d  ninguna de las maneras. 

   Saludos cordiales.

 

  

  

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