martes, 8 de enero de 2013

LA REFORMA DE LA ADMINISTRACIÓN, POR EL ARTE DE CUCHARES

 Ya pasaron los ajetreos navideños, y con la visita de los reyes Magos, el bullicio de los infantes y los restos de los dispendios, que, en tiempos de zozobra, siempre se agradecen aunque sean simbólicos. Ahora, ya recogidos los adornos navideños y retomadas las cosas cotidianas, comenzamos, creo que por motivos estéticos, ¿verdad?, ese footintg que, cuesta arriba nos ayudará a apreciar eso de que la austeridad en las costumbres es salud...y causa de alguna preocupación que otra. Pero así es la vida.

  Y como la vida continúa, volvamos a ver cuales son los maquiavélicos planes que el Gobierno de Mariano Rajoy y el "incumplidor" Partido Popular nos deparan y que marcarán, para la plena satisfacción de los sindicatos y de la oposición en pleno, las portadas de los medios de comunicación. Me refiero, naturalmente al ansia reformista de este Gobierno, capaz de meter las tijeras hasta en el último resquicio y dejar su sustento a tanto "ocupado" en ¿hacer que cosas?. 

   Así que nada mejor para ello que empezar por reformar la Administración. Y digo Administración a drede  y no el conjunto de Administraciones, por que de esas matizaciones, por ser indulgentes a la hora de las interpretaciones, por no saber poner pié en pared a la primera intentona de desvío del objetivo de los constituyentes, o de la interpretación libérrima  de la Constitución, entre todos, digo, creamos ese monstruo que se niega en redondo a que le afeiten los cuernos. Y menos, de una manera severa. 

   Pero parece que los maletillas del PP, al mando de Rajoy, se han propuestos saltar las tapias que guarda tan feroz elemento y, aprovechando los tenues rayos de la luna, usar  a modo de muleta, el BOE y la iniciativa parlamentaria, amén de la potestad reglamentaria. Coraje, desde luego no les falta. Y la primera faena de aliño, propia de de estos apasionados al arte de cúchares ( Francisco Arjona Herrera, Madrid, 20/V/1818, + en La Habana 4/XII/1868, para que los aficionados no se quejen, ¿verdad?), es la pretensión de ese destacado miembro que responde al nombre de Montoro.

  Así que, de entrada, Cristobal Montoro, con el capote en la mano, se va a atrever a ensallar verónicas, haciendo que sea posible que se cobre por parte de los proveedores desde la misma Hacienda, para después de comprobado el lance, descontar a Ayuntamientos y Comunidades Autónomas esas cantidades de las transferencias a percibir. Excuso decir las protestas que el respetable y clandestino público interesado en ese tentadero ilegal, expresaron. Y eso, junto con las limitaciones de sueldo a Alcaldes y Concejales, en función del tamaño de la ciudad, logran, como digo arrancar de su frialdad al respetable. Algo de mal humor, quizás debido a las altas horas de la noche y al relente, supongo.

  Pero,  no contentos con ese intento, otro espontáneo de la cuadrilla Pepera, sale por chicuelinas,  cosa que calienta la grada que da gusto. Menos mal que en la arena, los aspirantes a maestros no oyen nada salvo la respiración del astado, pero alguno juraría que se han logrado caldear los ánimos. Y es que la ejecución de ese pase maestro es de libro: que los Interventores Municipales vuelvan a rendir cuentas a la misma Hacienda, liberándose de la reforma del 2007, y, de esa manera, la pérfida (Hacienda), tener controlado en "tiempo real" a los díscolos. Eso, y el arte con el que movió el capote, proponiendo que sean las Diputaciones quienes retomen la prestación de aquellos servicios que los Ayuntamientos deben dar y que por causas financieras o presupuestarias no pueden hacerlo, hicieron que los ánimos estallasen, de alegría -según los maletillas- o de crispación, - según los espectadores-.

  Y cuando uno cree que está inspirado, ese sentimiento se contagia. Así que a  otro avezado miembro de la cuadrilla no se le ocurre otra cosa que intentar  unas gaoneras, por un lado y, por el otro, unas navarras, para adornarse: ¡¡¡¡no se le ocurrió otra cosa que pretender unificar todos los Boletines Oficiales de las Comunidades autónomas, para evitar el desmadre y la pérdida de tiempo que supone el tener que revisar, uno a uno cada uno de esos 17 panfletos!!!!.

   Ni que decir tiene, que  la delicadeza de los giros de gaoneras y navarras, hicieron que los ojos de los que asistían al espectáculo, estuviesen más encendidos que los carbones de un brasero, y que de sus gargantas saliesen la más pura de la división de opiniones: unos se acordaban de no se que cosas de los padres, y los otros, de lo mismo, pero de sus madres.  Y es una lástima: nunca de acuerdo en las faenas vistosas... ¡quisquillosos!.

   Así que con la algarabía organizada en mitad de esa dehesa, la Guardia Civil, pesadilla de maletillas y "funcionarios", gentes de mal vivir, según los mal pensados, tuvo el indicio  de que un tentadero estaba produciendo. Y debajo del tricornio de un Guardia Civil, las bromas, salen demasiado caras. Así que se pusieron a localizar la situación del "evento".

  Y esa localización llegó cuando otro maletilla intentó una tafallera: ¡vaya por Dios!. ¿será posible que Hacienda pretenda inspeccionar de manera aleatoria los contratos que firman los Aytuntamientos?.  De una osadía enorme, indudablemente.

  Con esta propuesta de fino manejo del capote, los ánimos estallaron, el público, (dicen las malas lenguas que eran personal muy aficionado del Ayuntamiento), armado de valor, se lanzó a por los de la cuadrilla. Estos, creyendo que era para auparlos por lo ejercitado,  vieron  que esa "explosión de júbilo" venía acompañada de alguna estaca que otra y de muchos puños, así que,  muy apurados estaban cuando, como siempre, la Benemérita puso orden en el alboroto: bicho, maletillas, público y hasta los lagartos, salieron pitando, hermanados por la expectativa de ser presos del Cabo 1ª del Puesto, de largos bigotes y fruncido ceño. Por el camino, aún hoy se encuentran carteras, capotes, banderillas, asientos, miedos e ilusiones, y, ¡como  no!: un pasquín en el que se anuncian que esas medidas se llevaran a término con muy pocas dilaciones, mucho rigor y, aun sabiendo que no son del agrado de los críticos, opositores ( que algún iletrado pronuncia oPSOEtores...) a todo lo que se menée, incluido su propio público lector. Menos mal que a estos últimos les quedará siempre como consuelo las gracias de Diego Valderas, proponiendoles un EMPODERAMIENTO (s.i.c.), para elevar su autoestima, con lo que consiguió una carcajada burlona generalizada hasta de los pobres ciegos, que por un momento divino pudieron comprobar hasta donde puede llegar la estupidez humana.

  Y es que las noches en España, son divertidas, ¿verdad?. 

   Saludos cordiales.


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