lunes, 28 de enero de 2013

¿JOVENES CON FUTURO?...QUIZÁS NO PARA TODOS

   Nueva semana, nuevas esperanzas. Y nuevas dificultades, para que no perdamos la costumbre. Es la esencia de la vida. Pero donde hay vida, siempre hay esperanzas, y la mejor de ellas, el futuro de nuestros jóvenes. 

  Y  esta esperanza no indica otra cosa si no que es un camino lleno de dificultades, y una constatación, la de que todos estamos demasiado preocupados por ellos. Por que cualquier medida que se tome, por mucho que se consensúe, tardará tiempo en poderse formalizar en algo concreto. Y no solo es cuestión de firmar esos acuerdos necesarios o de habilitar los fondos oportunos: es cuestión de que realmente tengan cabida en el sistema de producción de nuestra economía y de que podamos permitírnoslo. 

  Cabida en el sistema. Esa es la cuestión. Y lo es por dos consideraciones:

.-  La primera, por que no todos ellos tendrán cabida en él en virtud de sus conocimientos. Y para ponerlos a punto, necesitarán de cursos especializados en aquellas actividades que si sean necesarias para la economía real, no para llenar unas jornadas y ser carne de las listas de paro cada cierto tiempo. Formar a un soldador, a un fontanero, no se hace en dos días. Pero sobre todo, hacerles ver que esos conocimientos no son para ganar un sueldo si no una herramienta para que ellos se busquen una actividad, y que a base de su esfuerzo, riesgo y aplicación, puedan abrirse paso en la vida. Y eso no se consigue mediante acuerdos políticos ni mediante subvenciones....solo mediante la voluntad de los propios interesados.

.- Pero en segundo lugar, es necesario que esos jóvenes, con esos conocimientos o esa formación, tengan cabida en las necesidades de las empresas. Por que podríamos encontrarnos que, después de invertir enormes cantidades de dinero, dedicaciÓn y tiempo, el esfuerzo fuese baldío. Y puede serlo si lo que formamos no tiene ese don de la oportunidad que cubra necesidades concretas de los generadores de empleo, que son los empresarios. Y estos, a su vez, están condicionados por los métodos de producción y los costes de los distintos mercados. Luego lo que deberíamos hacer es oír muy atentamente a los que tienen la potestad, la capacidad y el conocimiento para crear empleo: LOS EMPRESARIOS. SiN ellos a la cabeza de esta cruzada, el fracaso será seguro y cruel. Y he dicho EMPRESARIOS, no los Sindicatos. Esos no pintan nada en esta aventura salvo el hacer el triste papel de elementos prescindibles.


  ¿Serviría de algo el formar encofradores ahora que la construcción está en la más absoluta inmovilidad, por ejemplo?¿o charolistas?. No. Ni gruistas. Pero si vamos a la industria o a los servicios, ¿cuantos aprendices de tornero, de fresador, de matricero, por ejemplo hacen falta?¿cuantos trabajadores con conocimientos para, por ejemplo el mantenimiento o instalación de equipos de energías renovables en edificios, hacen falta?¿cuantos camareros cocineros o sumillers son necesarios?. Lo son...pero con idiomas, con VOCACIÓN, orgullosos de sus conocimientos continuamente perfeccionados y del trabajo que hacen. Si, caldereros, y otras profesiones. Hay oportunidades, más de las que creemos, pero no para todos, por que no todos tienen la misma formación en lo que sea ni, muchos, esa voluntad de hacerlo.

   Luego no es fácil la cuestión. En un País donde el máximo deseo de muchos, incluso de  universitarios, sobre todo de las carreras de letras, -como en mis tiempos nos clasificábamos a nosotros mismos-, es el ser funcionario, donde la máxima aspiración es el trabajar esas 37 horas y media a la semana y que te llegue la nómina cada mes y que los trienios aumenten solo por estar en la mesa del trabajo, no es fácil convencer a la gente. Y pongo el ejemplo de los universitarios por que son los que tuvieron una formación más amplia, más cara, durante más tiempo y la ocasión de viajar por el mundo, y ver otras alternativas a las españolas: las famosas becas Erasmus. Y si, a pesar de ello, su máxima aspiración es esa, o el no moverse de la ciudad en la que nació, mal vamos. 

  Pero otro de los problemas que encontramos en esa pléyade de carreras que permitimos que se estudiasen  es el que NO TIENEN SALIDA, salvo el crear más licenciados sin salidas. Todos sabemos cuales son. Tanto esfuerzo, tantos estudios de post-grado, doctorados y especializaciones....¿para que fin práctico?. 

  Y si eso es así en esos niveles, si somos sinceros, ¿cual será el panorama de esos jóvenes que dejaron los estudios con el aplauso de sus padres por que veían que podían ganar dinero en la construcción por ejemplo, sin tener conocimiento alguno pero si ganas de tener un coche?. Ahora, sin coche y sin estudios pero si con demasiados más años, ¿carne de petición de ayudas familiares  en las Oficinas del INEM, que se agotarán algún día?¿estarán así esperando toda la vida a que se les de un trabajo en vez de que BUSQUEN ellos un trabajo?. Por que sin duda, los más valiosos, los más decididos, son los que ya están saliendo de España a buscarse la vida, con valor y con la determinación que da la necesidad, y con ellos, mi cariño y mi respeto. Pero a los otros...¿que les espera?. Sencillamete: así, N A D A . Y esa es la tragedia.

  Luego seamos cuidadosos con esta tragedia en la que nos encontramos, donde los problemas son los de nuestra gente, nuestros hijos,  y donde las soluciones  ni son fáciles,  ni rápidas ni cómodas, pero si muy oportunas para algunos demagogos, sean de la política...o de las esquinas de los bares, que son los peores. 

   Saludos cordiales

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