martes, 20 de noviembre de 2012

QUIZAS SEAN PEQUEÑECES, PERO EN ELLAS VIVIMOS

   Estamos en vísperas casi de una nueva convocatoria electoral. Y cansados ya de tanta reiteración electoral, saturados de mensajes propios de las campañas de cada partido, ¿nos acordamos con claridad de esas Elecciones Locales y Autonómicas últimas?. No ha pasado tanto tiempo. Un año y medio solo. Y me pregunto si he notado cambios, como lo que soy, un simple ciudadano de a pie.

   Y como ciudadano de a pie, es en mi municipio, en la ciudad en la que vivo, en definitiva, allí donde estoy próximo a las decisiones que se toman, donde comienzo a sacar conclusiones. Y veo cambios. No solo en el municipio en el que vivo,  Mairena del Aljarafe, un pueblo, muy grande, si, pero pueblo, a Dios gracias, si no en la capital, en Sevilla, y en otros muchos Ayuntamientos que, por una u otra razón, visito. Y cambios notables, pero no estentóreos, no. Son cambios profundos, sutiles, pero que indican una nueva manera de hacer política.

  ¿A qué cambios me refiero?. Pues, en primer lugar, al cambio en la actitud de los munícipes. Ya pasaron los tiempos en los que la figura del Alcalde o de los "primeros espadas" del Ayuntamiento eran casi tan inabordables como lo pudiera ser una celebridad. Rodeados de coches oficiales, protegidos ( ¿del sol, quizás?), por los escoltas de turno, solo salían a la polvorienta calle para inauguraciones de algo faraónico que al poco tiempo entraba en la senda de la desidia cuando no en el paraíso del olvido. O bien, nos enterábamos por la prensa de alguna ocurrencia, casi siempre relacionada con los dichosos ladrillos o, con circumvalaciones de la nada,  en las que la reventa de terrenos a expropiar hacía ricos a determinados "enterados", con lo que todo se encarecía hasta el punto de valer más lo que se manejaba entre bambalinas nada discretas que la obra en si. Y eso eran las cosas cotidianas. Los sobresaltos venían cuando se enteraba uno de la ocurrencia de algún Alcalde vecino, de planes urbanísticos que significaban multiplicar por 10 el número de habitantes o por dos la superficie construida de ese término municipal, simplemente por estética...y por dinero, que lo cortés no está reñido con lo valiente.

  Y junto a esas "apariciones" nada públicas y si demasiado mediáticas, la seguridad, el conocimiento, la confirmación de que los próximos a la pomada cada día eran más prósperos y las Instituciones, para los ciudadanos, más lejanas, protegidas como estaban por esa especie de guardia pretoriana, ávida de plusvalías, rumbosa con el dinero negro abundante, y conciliadora de las malas intenciones con los peores intereses. Pero ese mundo, se acabó. Afortunadamente

  ¿Y que tenemos ahora?. Algo discreto, sencillo, humilde: solo en trabajo del día a día, la tenacidad del ahorro, la lucha por cuadrar las cuentas sin atípicos, la pérdida, afortunadamente de esos focos mediáticos que abrasaban a tantos hace tan poco tiempo. Ya no se ven esos coches oficiales y escoltas que, en demasiadas ocasiones, y junto a los periodistas, ocupaban el doble de sitio que el reservado para el humilde ciudadano, y eso que ese ciudadano anónimo era el destinatario y el pagano con sus impuestos de ese "evento" al que solo podía asistir en calidad de mirón, y no sin algún reproche, sobre todo a la hora de solicitar que se despejase la zona de la celebración....ya que daría comienzo al vino de rigor, demasiadas veces convertido en mariscada, y regado con caldos que otros sudaron con su trabajo para que cupieran en esa mesa de manera indebida.

   Ahora ese algo es humilde y callado, próximo y por lo tanto inteligible. Consiste en hacer que las cosas funcionen. Ya no se trata de inauguraciones de proyectos colosales....si no de mantener limpios los jardines, No se trata ya de prometer carreteras que no se sabe a donde irán...si no de mantener limpias las calles, con menos recursos, pero mejor empleados. Y no se trata de aumentar el Presupuesto Municipal con subvenciones, si no que el máximo blasón es el poder decir que la deuda municipal ha bajado en...la cantidad que sea, pero bajando.

  Ya no asistimos al bochornoso espectáculo de la creación de esas empresas municipales de dudosa justificación...salvo para el colocar a ciertos allegados. Ahora corren los tiempos de el cierre o concentración de las mismas, de racionalizarlas, de meterlas en vereda, en definitiva. Y no es tarea fácil, ni grata. Pero es absolutamente necesaria, si es que queremos prosperar alguna vez.

   Si antes se cortaban cintas para algo muchas veces sin sentido, ahora se gasta lo poco que hay en pequeñas obras, sencillas, pero curiosamente, son esa pequeñeces las que están justo al lado de mi calle, las que veo. Quizás sea el arreglo de unos pequeños jardines olvidados o el arreglar un paso de peatones que, pensado para los extraterrestes, quizás valiera, era insalvable para los mortales que teníamos que cruzarlo. Tal vez no se hagan jardines de 100 hectáreas...pero SI se podan los árboles de mi barrio, que son los que me dan sombra. Y si no podemos construir otro polideportivo que estaría semivacío, si se ve que se esmera mi Ayuntamiento, Mairena del Aljarafe, en limpiar las calles y muy bien, por cierto cada día. No podrá hacer el Alcalde una circunvalación en Mairena, no...pero si que poda los árboles que nos ayudan a aplacar ese fuego que, en forma de sol, nos abrasa cada verano. Y orgulloso, cuando hablamos, ese Alcalde me dice: "Luis...¡fíjate!, estamos metiendo en cintura la deuda y con los 100.000 Euros que sobraron, vamos a corregir esa plaza".  Una pequeñez, si, pero ¿cuanto tiempo ha pasado para oír a mi Alcalde hablándome de cosas que SI me afectan como un simple ciudadano que soy?. Por cierto, esas calles limpias, esos jardines arreglados, ese pelear por cada Euro de deuda, ese ajustarse el Presupuesto de una manera clara y pública, todo eso lo disfruto YO...y para mi alegría, TAMBIÉN todos los maireneros.

   Pues bien. Esto que está pasando en Mairena del Aljarafe, también pasa en Sevilla, y en Málaga, y en.....TODAS PARTES. Y me alegro, por que es la vuelta a esa normalidad que tanto echaba de menos.

   Y como anécdota: cuando veo a mi Alcalde, le veo ANDANDO por las calles de Mairena, y como escolta, los Concejales responsables de la actuación a inspeccionar. Y cosa curiosa: en vez de traje de chaqueta, lleva pantalones vaqueros y los zapatos, limpiados por el polvo de las obras hechas y con el dinero bien gastado. Otros, cuyos zapatos brillan de tanto pisar moquetas, los tienen sucios por no ser usados para estar cerca de los ciudadanos.

   Quizás no sea una primicia.Tal vez sea una pequeñez, o para alguien, un desvarío. Quizás. Pero me reconforta el saber que si  noto que algo esta cambiando. Quizás esté soñando...pero si así es....¡¡¡que bonito, aún en la angustia cotidiana, es este sueño!!!. Se llama HONRADEZ, y, por favor, no me despertéis de él. Ya se encargará de hacerlo la necesidad o algún "espabilado".

   Saludos cordiales.

  

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