lunes, 29 de octubre de 2012

LA IZQUIERDA (Y ALGUNAS DERECHAS LOCALES) DESVERTEBRADA

  VERTEBRACION: Dar consistencia y estructura internas, dar organización y cohesión. Así define la Real Academia de la Lengua Española el término VERTEBRAR. Y ese fue, según Ortega y Gasset el gran drama de España desde hacía demasiado tiempo. Y se refería al panorama que se cernía sobre la España resultante del desastre de Cuba y del desenlace de las tragedias que asolaron nuestra Patria a lo largo del S. XIX. Y si por algo se caracterizaba esa España era por los radicalismo de todo género que la azotaban sobre un tejido social desestructurado, sin esa armazón esencial para el progreso que supone la existencia de una estratificación social avanzada, donde el peso de las clases medias sea el que defina el devenir de la acción política, económica y social de un Estado. Y esas clases medias no existían en España en aquellos tiempos.

   Pasados casi 100 años de esa España Invertebrada (1921), todo cambió. Y el precio a pagar fue enorme: ni más ni menos que el desenlace de esa tragedia fue la Guerra Civil y sus consecuencias. Hoy en día, si algo caracteriza a España no es precisamente la carencia de esas clases medias mayoritarias desde el punto de vista sociológico o económico, ni es es el aislacionismo algo que esté en consciente colectivo, ni menos el ser una Nación carente de actividad económica. Nada más lejos de la realidad. Y nada mejor que atender  lo que marcan ciertos indicadores, como el de entradas y salidas de mercancías, o de personas, el preguntar a la gente si viajó fuera, o cuantos jóvenes están en la Universidad o tienen Internet. Luego ese fenómeno que azotó nuestra Patria, está felizmente desaparecido y para siempre. 

   Pero junto con estos cambios que transformaron España desde hace casi una centuria, nos encontramos con vestigios del pasado, vestigios que algunos se empeñan en reverdecer, cuando  ni es su tiempo, ni esta es su tierra, ni gustan esas abominables plantaciones. Y, peor aún, a cada día que pasa, en un mundo cada vez más global, donde tiene lugar una Revolución tecnológica sin precedentes DOBLE, cual es la INTERNACIONALIZACIÓN de todo, por una parte y la COMUNICACIÓN GLOBAL por otra. Internacionalización, por que no es posible hoy en día la existencia de nada que no esté en el mercado global, esto es, que no esté destinado para el consumo de TODO el planeta y por que, de otra parte, cada idea interesante, cada acción original tiene repercusiones a escala global y en tiempo real, para más interés . Luego en este mundo cada vez más abierto, cualquier forma de aislamiento, de la naturaleza que sea, es, sencilla y llanamente una quimera, más aun, es una majadería intelectual. 

   Pues bien. No deja de ser curioso que para la izquierda española, cuando se habla con gentes que forman parte de su armazón organizativa, sean los elementos dimanantes de la II República o del Naciónalismo extemporáneos, aún al coste de desvirtuar la Historia, cuando no de instrumentalizarla  sean esos los elementos dinamizadores de su mensaje político. Si grave es el beber de esas fuentes caducas, más grave aún es lo que se oculta tras ese hecho. Y se oculta una pavorosa falta de ideas, una carencia plena de fe en lo que se defiende. Y más aún, traspasa esas actitudes trasnochadas un MIEDO CERVAL a la consciencia por su parte de la ausencia de las mismas. Por que como dijo Linclon, " se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo". Y cuando se carece de ideas propias de estos tiempos, cuando se carece de ese debate interno vivificante que no esté preso de los "aparatos" de cada partido, cuando es la militancia la que busca respuestas adecuadas para los tiempos que corren y, sobre todo los que han de llegarnos casi de manera inmediata, es entonces cuando la salud de esas ideas trasciende de lo meramente intelectual para convertirse en la savia capaz de fructificar en una voluntad colectiva ilusionante. Y eso, hoy en día, y en España, no deja de ser si no el sueño de una noche de verano para estas izquierdas y ciertas derechas localistas. 

  Pero si sueño de una noche de verano es, alguno se empeñan en su estulticia en convertirlo en pesadilla insoportable. Y esa transformación se produce cuando, conscientes de que el discurso empleado es caduco, manido, pasado de fechas históricas, se pretende sacar de él alguna frase o idea que, vendiéndola como novedosa, actúe como eje motriz en una campaña electoral. Puro marketing de ideas disparatadas. Y ¿a cuanto se cotiza en el mercado del conocimiento o en el gusto de las masas algo caduco que se pretende vender como novedoso?. Sencillamente a nada. Y si se insiste en esa estrategia de ventas, no solo no se vende más, si no que se provoca el rechazo, el hastío de ese producto. Y algo tan sencillo de ver en estos días, donde estamos siendo bombardeados literalmente por distintas ofertas de toda índole, a cual más original, económica y ATRACTIVA, resulta que el vender algo caducado provoca RECHAZO pero para siempre y recelo ante cualquier transformación que pudiera hacerse en eso producto. 


  Por que ¿es de recibo que en una crisis económica mundial, cuyas causas no están del todo explicadas, se hable de los "mercados" como enemigos, cuando son el sustento de toda actividad económica?. ¿es de recibo que a la hora de establecer compromisos programáticos, alguien en su sano juicio mire con pasión lo dictado por la II Republica Española?¿Cabe a estas alturas desconfiar, dudar o, simplemente negar la existencia de una unidad como Estado que es España, curiosamente el Estado moderno más antiguo de Europa?. ¿Y negar esa realidad, cuando una Nación entera vibra cuando gana en competiciones deportivas, por ejemplo,  auténtico fenómeno de masa que arrasa en nuestros días?. Y si algo se paga y bien es precisamente esa explosión de felicidad colectiva cuando conseguimos esos logros deportivos. ¿No dan, acaso, la vuelta al mundo esas manifestaciones populares?. Pues esas manifestaciones populares identifican unos éxitos con unos colores y estos crean una imagen de marca más poderosa que cientos de campañas publicitarias que carezcan de esa espontaneidad. Por eso ciertos nacionalismos pretenden al precio que sea no el ganar ellos nada, si no que España como tal NO GANE NADA. Por que contra la NADA se puede luchar siempre por parte de la otra NADA, pero nunca esa NADA podrá pelear contra ALGO CONCRETO, definido y vivo. 

   Asistimos pues a al canto de cisne de esas ideologías trasnochadas que prometen redenciones a 20Euros el Kilo pero más huecas que el eco. Y terminarán armando ruido, confusión y alboroto, como en toda defunción de algo patibulario. Por que si algo saben es que el tiempo no corre a su favor, si no todo lo contrario. 

   Saludos cordiales.