jueves, 4 de octubre de 2012

HAY SENTENCIAS QUE CAUSAN MAS DAÑO QUE LAS BOMBAS

  Una vez más, ha de ser el Poder Judicial el que nos sonroje. Y ha de ser uno de esos Jueces-estrella, Santiago Pedraz que, emulando a Baltasar Garzón, pretenda obtener un  protagonismo que, ni le corresponde como Juez ni le corresponde a la JUSTICIA como Poder del Estado. Y, cosa rara, es esa infame asociación judicial, Jueces para la Democracia, la que atiza esa rebelión encubierta, ese tomar postura ante asuntos que jamás han sido, son, ni serán de su competencia, y el hacerlo ANTES de que la Justicia tome decisión alguna, luego presionándola, por ellos, que son Jueces y deberían ser el ejemplo para los ciudadanos. Pero los ciudadanos no debemos ser interesantes para ellos, salvo por nuestros impuestos, de los que cobran sus sueldos, generosos para lo que nos dan a cambio  y  que algunos gastan más de lo debido en dietas y viajes.

   Y conviene recordar que esa disfunción en un Poder del Estado viene como consecuencia de la aplicación de la fatídica frase de Alfonso Guerra de que Montesquieu ha muerto. Una de las herencias que nos dejó el PSOE de los tiempos de Felipe González, cosa que parece se ha olvidado. Si. Pero para ser justos mejor sería decir que la asesinaron por vulgares intereses políticos. Y la frase sesuda empleada para ese atropello de los equilibrios de los Poderes del Estado era el que debía haber una correlación entre las mayorías parlamentarias y la aplicación de la Justicia. Jamás se ha visto razonamiento más disparatado, y es por ese disparate por el que padecemos la Justicia que tenemos, ni más ni menos.  Por que si de algo se deben cuidar el ciudadanos es de que los tres Poderes del Estado se vigilen mutuamente, y, desde la independencia de los mismos, la colaboración leal y la eficacia, sirvan a los ciudadanos, y no para que en su nombre, se hagan o digan cosas que no les han sido consultadas o que atenten contra los principios básicos de la convivencia. Y no es novedosa esta separación de Poderes. Antes que Montesquieu, Hobbes y J. Locke ya la pretendían, hace más de trescientos años. Luego "modernidades" del PSOE, como siempre.

  Y es esa permeabilidad entre Poder Legislativo-Poder Ejecutivo y Poder Judicial,  mediatizándolo por la vía de los "cupos"  en la elección de los miembros de las más  altas Magistraturas, cuando no del propio gobierno de los Jueces, el Consejo General del Poder Judicial, es la que causa las disfunciones, donde se desatan toda clase de ambiciones personales que se fundamentan en cualquier cosa, menos en la eficacia y donde salen figuras como Garzón, entre los Jueces, o Bermejo, entre los Fiscales. Y ambos, acabaron mal, tanto como nuestra Justicia.

   Por que la cuestión es más sencilla y profunda al mismo tiempo. Y es: como ciudadano, ¿puedo TOLERAR que juzgue mi vida y/o hacienda alguien del que sé cual es su tendencia política, sea cual fuere esta?¿Puedo confiar en la imparcialidad de quienes, mediante sus manifestaciones públicas son parciales y tendenciosos?¿Como despositar mi fe en personas, que perteneciendo a unas determinadas asociaciones,  opinan y presionan a la propia Judicatura sobre asuntos que deberán ser juzgados por ellos mismos y que, como ciudadano, me afectan? ¿Es acaso la Justicia campo de batalla del debate ideológico, de modo que según que Juez y que asunto, puede darse el caso de sentencias opuestas solo por criterios ideológicos, eso sí, buen ocultos en sesudos argumentos jurídicos? .  Mi respuesta a esta cuestión es un NO rotundo. Me niego.

   Pero hay más. Los ciudadanos, no pagamos a los Jueces y Fiscales para que nos den lecciones morales de ninguna clase, o para que alienten o denuesten sobre asuntos de actualidad que solo competen a los ciudadanos. No tienen ese derecho, en el ejercicio de su magistratura,  no se lo hemos dado y líbrenos Dios misericordioso del día en el que los Jueces tengan la potestad de dárnoslas. Y digo esto por que la misión de la Justicia es la de aplicar las Leyes sobre asuntos concretos, y no el opinar desde la Justicia sobre esas Leyes. Para darnos las Leyes que creamos oportunas estamos nosotros y nuestros elegidos como representantes en las Cortes, no los Jueces ni el Poder Judicial en ningún caso.  Nadie les otorgó ese privilegio. 

  Y viene a colación este artículo por las declaraciones personales vertidas por el Juez Santiago Pedraz en un Auto Judicial sobre la no consideración de delictiva la organización el 25S por los acontecimientos que de sobra conocemos. Y es en ese Auto donde comienza la confusión. Ciertamente el derecho de manifestación es un derecho constitucional básico, como el de expresión, entre otros. Incluso cuando el fin del ejercicio de ese derecho por parte de los manifestantes sea plenamente ilegítimo, como lo es la pretensión de que el Gobierno legalmente constituido dimita, que dimita la Jefatura del Estado, que se derogue la Constitucion y se inicie un periodo constituyente, sabiendo que esas peticiones son IMPOSIBLES por que solo nos pertenecen al conjunto de los ciudadanos y no a cuatro gatos más contados. 

   Pero lo que ya no es tan legítimo es que se pretenda, mediante ese ejercicio de los derechos que la propia Constitución que desean derogar les otorga,  lograr sus fines, cercando el Congreso de los Diputados, y, de no ser por el despliegue de la Policía, asaltándolo, -lo llaman "ocupación"-, eso sí, " de forma pacífica y ciudadana".  Naturalmente, el Gobierno, que entre otras obligaciones tiene el deber de cumplir las Leyes, protege el Congreso, y existe esa Ley por que la resulta que está prohibido manifestarse ante él. Y cuando se comienzan a desmandar algunos, se carga contra los manifestantes. ¿O tal vez, se debería dejar que se arrollase a la Policia, que es de los ciudadanos, y que hiciesen esos lunáticos lo que les viniere en gana?.  Luego esos hechos son producto de la voluntad de unos pocos, que a nadie representan, e ilegítimos. Pero lo demoledor de su auto es la justificación de esta no admisión a trámite de la denuncia presentada por el Ministerio el Interior. Según Pedráz, este derecho a tratar de derrocar al Gobierno legítimo tiene la sustentación  de que los acontecimientos vienen, entre otras causas,  justificados "....ante la convenida decadencia de la denominada clase política".   Pero  si es decadencia lo que le afecta a la clase política, ¿se le ha ocurrido pensar o preguntar nuestra opinión sobre la decadencia de los Jueces que tenemos la miseria de padecer?.

  Otra de las gracias que hemos tenido que oír, y, naturalmente de la mano de un Catedrático de Derecho, es que a las manifestaciones se va  protestar, naturalmente, y protestar tiene para él una cierta equivalencia a MOLESTAR,- y son palabras textuales de ese "genio"-,  por que si no, ¿como iban a saber los ciudadanos que alguien protesta?. Luego en Madrid, y solo en lo que llevamos de año, se han celebrado más de 2.500 manifestaciones. Y por molestar que no quede: cinco amigotes cortan la Castellana en hora punta cuando les parece oportuno demostrar sus asuntos y, de paso, molestamos a 5.000.000 millones para que se enteren.  Argumento de peso, ¿verdad?, y no pasa nada...por que les asiste el derecho de manifestación, esto es, de molestar, según ese ínclito personaje. Luego a molestarse todos con todos por mandato constitucional, que es la moda.

   Desde luego mal vamos si admitimos que argumentos como estos tengan peso o que los encargados de enseñar el Derecho se lo tomen a pitorreo como parece ser. está de moda en algunos. 


   Saludos cordiales.