martes, 10 de julio de 2012

¿Como debería SER un POLITICO?

   Cuando se abre un periódico, cuando se oye una tertulia en la radio o se asiste a un debate en televisión, el lugar más común, si la naturaleza de esos debates o le carácter del artículo en prensa, es hablar de los POLITICOS, de su número, de su coste para España y de sus funciones. Perfecto. Hora es de hablar largo y tendido de ellos. Y daré MI opinión sobre lo que deberían ser. Otra cosa es lo que son.

   El político, por definición, es aquel ciudadano que tiene bajo su responsabilidad la  dirección y gestión de lo público, los intereses de la sociedad. Luego el PRIMER REQUISITO que debería reunir esa persona es el de la CAPACIDAD para asumir esa función. Y esto es así por que con la voluntad, solo, no basta para hacerse cargo de asuntos demasiado trascendentales para quién carece de los conocimientos adecuados. Y na puede suplirse esos conocimientos que dan capacidad por el mero  voluntarismo. Un ignorante puede querer pilotar un avión...pero si no sabe volar, no lo logrará y, si el avión está lleno de pasajeros, pondrá en gravísimo peligro sus vidas.

   EL SEGUNDO REQUISITO, debe ser el de la EXPERIENCIA. ¿Alguien, cuando está gravemente enfermo irá a ese Doctor recién salido del M.I.R a poner en sus manos su vida?. No. Esa persona enferma acudirá a ese profesional que con los conocimientos adecuados, tenga la experiencia de muchos años viendo esa dolencia, alguien que, en definitiva nos de la seguridad suficiente como para poder confiar en él.

 En TERCER LUGAR un político capacitado y con experiencia deberá prestar a ese servicio la DEDICACIÓN necesaria para tratar de hacer de su trabajo algo eficaz. Luego, no es de recibo el político cuyo principal activo sea la acumulación de cargos: al final no podrá atender a ninguno con eficacia. ¿Nos gusta que cuando vamos a consultar a un profesional, esté atendiendo dos o tres asuntos al mismo tiempo?. Luego creo que es claro este principio.


   En CUARTO LUGAR, la VOCACIÓN, pero la real. La política nunca debe ser la vocación...para no trabajar en otra cosa. Si así se hiciese, tendríamos al político profesional, incapaz por naturaleza de atender nuestras necesidades, que antes atenderá las suyas, que es el ganar su sueldo, cuando es al revés su función.Y esa vocación real, posible, seria, se hace como los buenos vinos: con tiempo. No es posible políticos  treintañeros cuando todavía ni se han formado ni resolvieron su futuro fuera de la política.

   En QUINTO LUGAR. INDEPENDENCIA MATERIAL. Si ese político triunfó en la vida, fue capaz de labrarse un futuro sin necesidad de entrar en política, nunca tendrá miedo a dejar de serlo, no padecerá la angustia de que si no es elegido, ¿que hará?. Por otra parte, ese ciudadano que triunfó en la vida, esto es, que logró labrarse su futuro, es menos dócil a los tejemanejes que siempre adornaron a las actividades políticas. Y esa independencia, aún dentro de la disciplina de los partidos, es una garantía de sensatez, dado  que lo hacen menos manejables que aquel que está pillado por otros intereses más prosaicos. Y generalmente, a las personas que cumplen este requisito, podemos afirmar sin riesgo a error que la Política les cuesta dinero, Y a algunos, mucho.

   En SEXTO LUGAR,  y para combatir esa plaga del político profesional, aparte de limitar mandatos, cosa esencial, sería elegido mediante el sistema de PRIMARIAS..pero en serio, a la manera de Estados Unidos, donde por cada puesto, hay una pléyade de candidatos, y solo uno logra la nominación. ¿Resultado?: solo gana el mejor, y su vida ha sido examinada hasta en el momento del parto, con la peculiaridad de que si hay algo raro, oscuro y poco razonable, es eliminado a las primeras de cambio.

   Por último el político ha de ser HONESTO. Y aquí cobra relevancia el hecho de que para acceder a la Política, si ese ciudadano a resuelto su vida con anterioridad, será difícil que caiga en corruptelas baratas. Nadie se vende por un puñado de Euros...salvo que no tenga otra manera de lograrlos, ¿verdad?.
  
   Estas son, en mi modesta opinión las caracter´siticas que deberían reunir NUESTROS políticos. Y nosotros, por nuestra parte, el entender, que  LOS MEJORES, a aquellos que encomendamos lo más importante como son nuestros intereses, HAY QUE PAGARLOS y pagarlos BIEN. Luego si elegimos a los más capacitados, a los mejores, en definitiva, CON MENOS políticos, haremos MEJOR las cosas, y, aún pagándoles más, ahorraremos fortunas.